JoanUribe
Poeta recién llegado
Con frecuencia anhelo ser quien te levante de un beso en las mañanas
y no este ente que en su corazón no tiene espacio para ser más pretencioso;
ser quien calma tus ansias, en vez de ser aquel que por pensar en ti siempre se nota ansioso
y que no puede hacer alguna cosa más allá que imaginarte un poco para apaciguar las ganas.
Cada noche, amor, deseo con locura ser quien te desvista en las tardes de los fines de semana
y no el que hace de su día de domingo una tortura por sentirse algo celoso.
Pero no sabes lo absurdo y patético que es desear ser alguien más
Ya que aquello solo confirma que no tengo la fórmula para despertar tus fantasías,
No interesa mucho si anhelo tu figura cada hora, a cada día,
si en la noche, al final de todo, no es en mi cama en la que estás.
No imaginas lo agobiante que es saber que cada tarde que te vas
muy seguramente tus labios besan otra boca, mientras aquí la mía sigue fría.
Y tal vez por eso mismo es que en ocasiones quiero ser esa persona,
para poder explorar con mis manos, y sin miedo, cada uno de los rincones de tu piel;
porque sé que me extasiaría mucho más que él
si pudiera indagar a cada tacto tu cuerpo en cada una de sus zonas,
aunque en el fondo sé también que codiciar tal utopía no funciona
ya que solo puedo hacer algo real mis fantasías con lo que te escribo en el papel.
Pero no puedo evitar pensar que, si yo fuera aquel hombre afortunado
muy seguramente las veces que te haría sentir inigualable no serían pocas,
porque sé que si me concedieras solo un beso de tu boca
inmediatamente se me olvidarían todas las que antes he besado;
sé que de mirarte y de quererte nunca me vería algo cansado
porque ni siquiera él te ansía tanto como yo, con esta fantasía que te evoca.
Si yo tuviera, amor, tan solo una oportunidad de acariciar tu rostro
inevitablemente lo palparía con cuidado, porque para mi una escultura;
si pudiera ser quien pose mis brazos alrededor de tu cintura
seguramente me sentiría mucho más feliz que cualquier otro.
Y aunque de puertas para afuera no organizaría un alboroto
si yo fuese él y me besaras, sé que en mi interior ya perdería la cordura.
Pero se me olvida que, precisamente, por ser yo es que no puedo tenerte
y que poco o nada puedo hacer respecto a eso, aunque quisiera;
Solo puedo fantasear con un lugar que miro desde afuera
y si alguien me pregunta, omitir ese deseo y quizá hacerme el fuerte.
Lo único que sé es que el hecho de que siga siendo yo asegura simplemente
que te quiera y te desee mucho más que él y que cualquiera.
y no este ente que en su corazón no tiene espacio para ser más pretencioso;
ser quien calma tus ansias, en vez de ser aquel que por pensar en ti siempre se nota ansioso
y que no puede hacer alguna cosa más allá que imaginarte un poco para apaciguar las ganas.
Cada noche, amor, deseo con locura ser quien te desvista en las tardes de los fines de semana
y no el que hace de su día de domingo una tortura por sentirse algo celoso.
Pero no sabes lo absurdo y patético que es desear ser alguien más
Ya que aquello solo confirma que no tengo la fórmula para despertar tus fantasías,
No interesa mucho si anhelo tu figura cada hora, a cada día,
si en la noche, al final de todo, no es en mi cama en la que estás.
No imaginas lo agobiante que es saber que cada tarde que te vas
muy seguramente tus labios besan otra boca, mientras aquí la mía sigue fría.
Y tal vez por eso mismo es que en ocasiones quiero ser esa persona,
para poder explorar con mis manos, y sin miedo, cada uno de los rincones de tu piel;
porque sé que me extasiaría mucho más que él
si pudiera indagar a cada tacto tu cuerpo en cada una de sus zonas,
aunque en el fondo sé también que codiciar tal utopía no funciona
ya que solo puedo hacer algo real mis fantasías con lo que te escribo en el papel.
Pero no puedo evitar pensar que, si yo fuera aquel hombre afortunado
muy seguramente las veces que te haría sentir inigualable no serían pocas,
porque sé que si me concedieras solo un beso de tu boca
inmediatamente se me olvidarían todas las que antes he besado;
sé que de mirarte y de quererte nunca me vería algo cansado
porque ni siquiera él te ansía tanto como yo, con esta fantasía que te evoca.
Si yo tuviera, amor, tan solo una oportunidad de acariciar tu rostro
inevitablemente lo palparía con cuidado, porque para mi una escultura;
si pudiera ser quien pose mis brazos alrededor de tu cintura
seguramente me sentiría mucho más feliz que cualquier otro.
Y aunque de puertas para afuera no organizaría un alboroto
si yo fuese él y me besaras, sé que en mi interior ya perdería la cordura.
Pero se me olvida que, precisamente, por ser yo es que no puedo tenerte
y que poco o nada puedo hacer respecto a eso, aunque quisiera;
Solo puedo fantasear con un lugar que miro desde afuera
y si alguien me pregunta, omitir ese deseo y quizá hacerme el fuerte.
Lo único que sé es que el hecho de que siga siendo yo asegura simplemente
que te quiera y te desee mucho más que él y que cualquiera.
Última edición: