Julius 1200
Poeta fiel al portal
Olvídate de mi corazón que tu persecución
me apabulla.
Pero escapar de ti y arrullarme en la
soledad no es posible.
Para mi inesperada infidelidad indagaré
las estrellas. A la bigamia le cabe una pena.
Lo cual parece justo, mucho mejor que
recorrer la calle en un Ataúd seguido por
carros y el grupo de amigos acongojados.
Pero dado que ningún fallecido quiere
irse sin saludar.
A lo mejor uno se salva pues todavía
persiste el mal sueño.
Esos seres queridos se mueven inquietos
en derredor, mientras el presunto muerto
sueña rarezas.
A lo mejor el amor lo salva a uno de la
poderosa esclavitud.
O tal vez en una dimensión sin restricciones
hacemos las paces y volvemos a ser los tórtolos
enamorados.
Lo recomendable sería que en la eternidad hubiese
un pase libre
y pudiésemos recomenzar el dudoso amor de nuevo.
me apabulla.
Pero escapar de ti y arrullarme en la
soledad no es posible.
Para mi inesperada infidelidad indagaré
las estrellas. A la bigamia le cabe una pena.
Lo cual parece justo, mucho mejor que
recorrer la calle en un Ataúd seguido por
carros y el grupo de amigos acongojados.
Pero dado que ningún fallecido quiere
irse sin saludar.
A lo mejor uno se salva pues todavía
persiste el mal sueño.
Esos seres queridos se mueven inquietos
en derredor, mientras el presunto muerto
sueña rarezas.
A lo mejor el amor lo salva a uno de la
poderosa esclavitud.
O tal vez en una dimensión sin restricciones
hacemos las paces y volvemos a ser los tórtolos
enamorados.
Lo recomendable sería que en la eternidad hubiese
un pase libre
y pudiésemos recomenzar el dudoso amor de nuevo.
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