Javi C.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy prisionero de mis pensamientos,
de mis compulsivas obsesiones,
no soy dueño, y sí un esclavo de mi mente.
Soy adicto a ansiolíticos y antidepresivos,
pastillas placebo que, ya hace mucho tiempo
no mitigan mi miedo ni calman mis nervios.
Adicto a la cafeína y a la nicotina y a las putas pastillas
Así es como sacio mi cobardía,
así es como castigo mi herejía:
al clamar el fracaso de mi inteligencia.
Ahora estoy hundido, me adentro en el abismo
donde todo mi ser se desvanece junto a las tinieblas
de la tristeza; donde duermo noche y día,
donde despertar quisiera, pero no hallo la voluntad,
la fuerza hercúlea para librarme de mis propias cadenas.
¿Qué me queda?
Algo de cordura
pues río ante mi estupidez,
soy consciente de mi inconsciencia,
de mi locura, de mi ceguera.
Aún tengo la esperanza de regresar a casa
de donde nunca me fui,
donde siempre viví.
de mis compulsivas obsesiones,
no soy dueño, y sí un esclavo de mi mente.
Soy adicto a ansiolíticos y antidepresivos,
pastillas placebo que, ya hace mucho tiempo
no mitigan mi miedo ni calman mis nervios.
Adicto a la cafeína y a la nicotina y a las putas pastillas
Así es como sacio mi cobardía,
así es como castigo mi herejía:
al clamar el fracaso de mi inteligencia.
Ahora estoy hundido, me adentro en el abismo
donde todo mi ser se desvanece junto a las tinieblas
de la tristeza; donde duermo noche y día,
donde despertar quisiera, pero no hallo la voluntad,
la fuerza hercúlea para librarme de mis propias cadenas.
¿Qué me queda?
Algo de cordura
pues río ante mi estupidez,
soy consciente de mi inconsciencia,
de mi locura, de mi ceguera.
Aún tengo la esperanza de regresar a casa
de donde nunca me fui,
donde siempre viví.