El trecho que hay de tus labios,
a los míos y el descanso
de estas luchas intestinas,
se hace largo e insospechado
después de tanto abrazar
como Platón tu costado.
Tu mano ajena de envidia
revuelve el mundo en tu pelo
Mi voluntad, que es sumisa,
quejándose en un suspiro.
No sé si es hoy o es ayer
donde me encuentro contigo.
La luz solar que me avisa,
precipita mi destino
lejos, muy lejos, tan lejos
del alma y cuerpo partido
mientras yo dulce y cardiaco
en tu mitad me perfilo.
Pero es mi esperanza lumia
que al cabo va a descansar,
¡Después de tanto esperar!
¡Después de lo que he sufrido!,
sin licencia ni conciencia
a la boca de mi amigo.
a los míos y el descanso
de estas luchas intestinas,
se hace largo e insospechado
después de tanto abrazar
como Platón tu costado.
Tu mano ajena de envidia
revuelve el mundo en tu pelo
Mi voluntad, que es sumisa,
quejándose en un suspiro.
No sé si es hoy o es ayer
donde me encuentro contigo.
La luz solar que me avisa,
precipita mi destino
lejos, muy lejos, tan lejos
del alma y cuerpo partido
mientras yo dulce y cardiaco
en tu mitad me perfilo.
Pero es mi esperanza lumia
que al cabo va a descansar,
¡Después de tanto esperar!
¡Después de lo que he sufrido!,
sin licencia ni conciencia
a la boca de mi amigo.