Centáurico
Poeta recién llegado
Me rajaste el pecho en un abrazo estirado, con una lágrima me diste hacia el suelo y con un par de movimientos rutinarios me borraste la memoria. Muchas veces he perdido, muchas veces muchas ilusiones y muchas despedidas. Y aunque sé que tú no eres excepción asegurada, aunque entiendo que no comes con la mano derecha, simplemente me despido.