Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Yo tenía regalos en mis manos:
caricias de antojos apasionados,
pero dejas mi alma malherida
y mi amor entre pétalos cegados.
Yo contuve mis iras y enojos
para envolver tu mirada aquel día
en que rápido quitaste los cerrojos
y me echaste fuera de tu vida.
Hoy las lágrimas se me congelan
apiladas en mis mejillas,
se hielan también hasta las venas
como cauces de mansas aguas frías.
Y el pasado que se fue ya no vendrá
el presente que construyo con el día
se apagará la esencia al despertar
de un futuro que no tiene compañía.
Si te marchas y me dejas en soledad,
y enhebras con besos la despedida
este poema a la salida te acompañará
para nunca mirarte mientras viva.
Pablo Alonso
caricias de antojos apasionados,
pero dejas mi alma malherida
y mi amor entre pétalos cegados.
Yo contuve mis iras y enojos
para envolver tu mirada aquel día
en que rápido quitaste los cerrojos
y me echaste fuera de tu vida.
Hoy las lágrimas se me congelan
apiladas en mis mejillas,
se hielan también hasta las venas
como cauces de mansas aguas frías.
Y el pasado que se fue ya no vendrá
el presente que construyo con el día
se apagará la esencia al despertar
de un futuro que no tiene compañía.
Si te marchas y me dejas en soledad,
y enhebras con besos la despedida
este poema a la salida te acompañará
para nunca mirarte mientras viva.
Pablo Alonso