Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
DESPEDIDA
Hubiese sido lindo que tú te dieras cuenta,
pero fue afortunado que me diera cuenta yo.
No fue tan bueno oírte decir aquello,
pero aprecio la ocasión que tuve de callar.
Fue duro ver en tu faz la dureza de la ira,
sin embargo estoy feliz de haber podido
mirarte con amor.
Sordos mis oídos a tu ironía sibilante,
me evocaba su siseo al de las ondulantes mieses,
el relámpago intimidante de tu mirada en furia
restalló en mi ánimo como el rayo que inicia fresca lluvia.
Y cuando más te alejas como una hoja en la tormenta
más cerca estoy de adivinar tu amor por mí.
Más te tengo cuanto más me pierdes,
aunque me olvidaré de ti pasado el tiempo
cuando la paz golpee en vano tu puerta,
obcecada en no darle albergue en tu baldío corazón...
E. Morguenstern
Hubiese sido lindo que tú te dieras cuenta,
pero fue afortunado que me diera cuenta yo.
No fue tan bueno oírte decir aquello,
pero aprecio la ocasión que tuve de callar.
Fue duro ver en tu faz la dureza de la ira,
sin embargo estoy feliz de haber podido
mirarte con amor.
Sordos mis oídos a tu ironía sibilante,
me evocaba su siseo al de las ondulantes mieses,
el relámpago intimidante de tu mirada en furia
restalló en mi ánimo como el rayo que inicia fresca lluvia.
Y cuando más te alejas como una hoja en la tormenta
más cerca estoy de adivinar tu amor por mí.
Más te tengo cuanto más me pierdes,
aunque me olvidaré de ti pasado el tiempo
cuando la paz golpee en vano tu puerta,
obcecada en no darle albergue en tu baldío corazón...
E. Morguenstern
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