viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un latido leve en mi sien
percibe el ocaso de la noche.
nutriéndome hundido como parásito
en el silencio, bajo tu cuerpo.
Me como despacio la tibieza
que tu aliento me regala sedante,
retozo en la hierba, sopa de vida,
que le crece a nuestras sábanas.
Tu pelo cosquillea mi rostro
atado a tu sueño como anclas.
El se mueve y tu duermes calmada,
yo me baño en mi luz recién nacida..
Todo es cuerpo y calor en mi cueva,
en el escenario de nuestros gozos triunfales.
En el salón chimeneado y alfombrado,
mientras fuera continúa nevando.
La cruel penitencia que castiga
mis músculos aguijoneados de frío.
Por la mañana cuando el útero acaba
y empieza la tristeza desganada y abrupta
de recordar el sueño del día anterior.
percibe el ocaso de la noche.
nutriéndome hundido como parásito
en el silencio, bajo tu cuerpo.
Me como despacio la tibieza
que tu aliento me regala sedante,
retozo en la hierba, sopa de vida,
que le crece a nuestras sábanas.
Tu pelo cosquillea mi rostro
atado a tu sueño como anclas.
El se mueve y tu duermes calmada,
yo me baño en mi luz recién nacida..
Todo es cuerpo y calor en mi cueva,
en el escenario de nuestros gozos triunfales.
En el salón chimeneado y alfombrado,
mientras fuera continúa nevando.
La cruel penitencia que castiga
mis músculos aguijoneados de frío.
Por la mañana cuando el útero acaba
y empieza la tristeza desganada y abrupta
de recordar el sueño del día anterior.