ojosverdes
Poeta asiduo al portal
Despertó una mañana
sin saber que sus días ya nunca serían iguales,
aún vive su aventura
aunque sabe que sus días ya nunca serán iguales,
mágico tiempo que disfruta entre sus dedos,
se agarra desesperadamente a sus besos
para no caer en el abismo de la soledad.
Una vida entera para llegar hasta donde está
y sólo un año para descubrir cuál era
la verdadera felicidad.
Es inútil que busque una explicación
si somos tan idiotas para cubrir el mundo de dolor,
averiguar el por qué de la felicidad
no tiene sentido cuando ésta le acaba de llegar.
Sólo quiere inhalarla, calarse hasta los huesos,
que se impregne su alma y disfrutarla,
sin pensar en nadie más,
sin pensar en nada más.
Su vida son muchos él,
pero éste él no lo tiene, no le pertenece
viene y va como el río de la vida,
como las mareas
en un playa de arena negra
en anocheceres de luna llena.
No moran juntos, no les está permitido
pero cuando el destino o la casualidad les une,
los minutos se convierten en rayos de luz en la oscuridad.
Su espíritu es franco, el amor tiene muchas caras
y ella aún las está descubriendo,
mientras
espera que ese corazón errante vuelva para mirarla
y revelarle como en unos ojos mil fantasías se hacen realidad.
sin saber que sus días ya nunca serían iguales,
aún vive su aventura
aunque sabe que sus días ya nunca serán iguales,
mágico tiempo que disfruta entre sus dedos,
se agarra desesperadamente a sus besos
para no caer en el abismo de la soledad.
Una vida entera para llegar hasta donde está
y sólo un año para descubrir cuál era
la verdadera felicidad.
Es inútil que busque una explicación
si somos tan idiotas para cubrir el mundo de dolor,
averiguar el por qué de la felicidad
no tiene sentido cuando ésta le acaba de llegar.
Sólo quiere inhalarla, calarse hasta los huesos,
que se impregne su alma y disfrutarla,
sin pensar en nadie más,
sin pensar en nada más.
Su vida son muchos él,
pero éste él no lo tiene, no le pertenece
viene y va como el río de la vida,
como las mareas
en un playa de arena negra
en anocheceres de luna llena.
No moran juntos, no les está permitido
pero cuando el destino o la casualidad les une,
los minutos se convierten en rayos de luz en la oscuridad.
Su espíritu es franco, el amor tiene muchas caras
y ella aún las está descubriendo,
mientras
espera que ese corazón errante vuelva para mirarla
y revelarle como en unos ojos mil fantasías se hacen realidad.