Halloran
Poeta asiduo al portal
DESPERTAR
Desperté ayer, y era mañana.
"¿De que vienes vestida,
blanca nube?"
"Vengo vestida de ti",
dijo mi amada,
"de las ropas que plantaste
en mi seno,
en mis entrañas".
"Qué extraño", pensé,
"pues no recuerdo
querer vestirte nunca:
desnuda, así te amo;
desnuda, así te miro;
desnuda, así te quiebro...
que mi desnuda mano
te desnuda
y al desnudarte rompo
tu misterio".
"Mi misterio", me dices,
"no se agota
en los tristes dobleces
de la ropa".
"Tu misterio", digo,
"desespera
porque quiere ser descubierto.
Por eso te desnudo y me acerco.
Por eso, quizá, ayer te amaba.
Por eso, quizá te ame mañana".
"Cierto", dices,
"pero espera:
ayer era un misterio,
hoy, soy ciento.
No en vano has amado,
amante.
No en vano amarás:
nunca hay bastante".
"¿De que vienes vestida,
blanca nube?"
"Vengo vestida de ti",
dijo mi amada,
"de las ropas que plantaste
en mi seno,
en mis entrañas".
"Qué extraño", pensé,
"pues no recuerdo
querer vestirte nunca:
desnuda, así te amo;
desnuda, así te miro;
desnuda, así te quiebro...
que mi desnuda mano
te desnuda
y al desnudarte rompo
tu misterio".
"Mi misterio", me dices,
"no se agota
en los tristes dobleces
de la ropa".
"Tu misterio", digo,
"desespera
porque quiere ser descubierto.
Por eso te desnudo y me acerco.
Por eso, quizá, ayer te amaba.
Por eso, quizá te ame mañana".
"Cierto", dices,
"pero espera:
ayer era un misterio,
hoy, soy ciento.
No en vano has amado,
amante.
No en vano amarás:
nunca hay bastante".