NiñoNube
Poeta asiduo al portal
Duermes.
En tu rostro veo la paz,
que te niegan los días.
Eres tan hermosa.
Me acerco a tu cuerpo
y respiro el aroma,
que desprende tu pelo.
Ueles a tierra mojada y deseo.
La ternura pierde su máscara.
Muestra su cara de lujuria.
Dejo en tu cuello tenues besos.
Labios como alas de mariposas.
Suspiras.
Suspiro.
Te estremeces bajo tu pijama.
Y yo me voy endureciendo,
en mi desnudez completa.
Encuentro la ventana
por donde asoma tu cintura.
Una puerta abierta,
para mis manos traviesas.
Se deslizan y tu piel se eriza.
Te buscan y te encuentran.
En un instante,
de tus senos se adueñan.
Y tú gimes suave.
Y yo gruño salvaje.
Siento que tu pecho se acelera.
La paz de tu rostro se torna sonrisa.
Los párpados cerrados.
Mimosa.
Te voy liberando,
de tu prisión textil.
Te aprietas contra mí.
Tu espalda con mi pecho.
Unión perfecta.
Cucharillas ordenadas en el cajón.
Sientes mi carne.
Sientes mis dedos,
atravesando la última frontera.
Abres tus ojos.
Abres tus piernas.
En tu mirada un "sí quiero".
En nuestras bocas,
azúcar sal y saliva se mezclan.
Buenos días niña, te traje guindas...
En tu rostro veo la paz,
que te niegan los días.
Eres tan hermosa.
Me acerco a tu cuerpo
y respiro el aroma,
que desprende tu pelo.
Ueles a tierra mojada y deseo.
La ternura pierde su máscara.
Muestra su cara de lujuria.
Dejo en tu cuello tenues besos.
Labios como alas de mariposas.
Suspiras.
Suspiro.
Te estremeces bajo tu pijama.
Y yo me voy endureciendo,
en mi desnudez completa.
Encuentro la ventana
por donde asoma tu cintura.
Una puerta abierta,
para mis manos traviesas.
Se deslizan y tu piel se eriza.
Te buscan y te encuentran.
En un instante,
de tus senos se adueñan.
Y tú gimes suave.
Y yo gruño salvaje.
Siento que tu pecho se acelera.
La paz de tu rostro se torna sonrisa.
Los párpados cerrados.
Mimosa.
Te voy liberando,
de tu prisión textil.
Te aprietas contra mí.
Tu espalda con mi pecho.
Unión perfecta.
Cucharillas ordenadas en el cajón.
Sientes mi carne.
Sientes mis dedos,
atravesando la última frontera.
Abres tus ojos.
Abres tus piernas.
En tu mirada un "sí quiero".
En nuestras bocas,
azúcar sal y saliva se mezclan.
Buenos días niña, te traje guindas...
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