Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Delicada como los pétalos que tú misma inventas,
con tu pereza matutina, con tu aroma de
noche de amor, con tu boca entreabierta y
tus ojos de sol,.. ¡Cómo me arrebatas la conciencia!
Como miel de cerezas, tus azucarados besos, como
canela fina, como polvo de oro tu piel morena, ¡Tú
me condenas a estas mañanas de paraíso nuevo
festejado y trasnochado en tus montes enrojecidos
por mis manos.
No puedo cerrar este caudal, que se desborda cuando
te miro, no puedo detener la estampida de mis
besos de acero que te prometo desde lejos, que
pretenden herirte suavemente y sumergirse en
tus ganas, hay donde me esperas.
Dormida pareces, llamarme, yo te miro y cuento tus
suspiros, el arrullo matutino, el coloquio de los
besos renovados y enfurecidos por gastarse
de nuevo.
Aturdido, embelesado como un loco y su tema como
un sabio y su dilema, como el maestro enamorado de
su mármol, como el artesano en su greda, como el
joyero de su oro, te quiero.
Despierta morena.