Mi alma dormitaba y parecía que nada la levantaría,
Aroma de preciosos perfumes mis sentidos alertaron,
Tal fue el impacto que del triste letargo mi ser se despertaba
Con ojos semiabiertos un destello observaba,
Más cuando estuvieron en plenitud un ser divino contemplaron.
Nunca he conocido un ángel,
Pero mi corazón me decía que aromas tales,
Y rostro sin igual pertenecían a una dama terrenal
Que sin duda dejo de ser Deidad y bajó del cielo para llenar mi vida de felicidad.
Ahora es el sol que calienta mi frío pasional
Mujer que cuidas mi desorientado accionar,
Guía de mi camino cuando la espesa niebla de la envidia y la vanidad quiere carcomer este sentimiento especial.
Pumayawri Sapaki
Quito, 16 de septiembre de 2010.
Aroma de preciosos perfumes mis sentidos alertaron,
Tal fue el impacto que del triste letargo mi ser se despertaba
Con ojos semiabiertos un destello observaba,
Más cuando estuvieron en plenitud un ser divino contemplaron.
Nunca he conocido un ángel,
Pero mi corazón me decía que aromas tales,
Y rostro sin igual pertenecían a una dama terrenal
Que sin duda dejo de ser Deidad y bajó del cielo para llenar mi vida de felicidad.
Ahora es el sol que calienta mi frío pasional
Mujer que cuidas mi desorientado accionar,
Guía de mi camino cuando la espesa niebla de la envidia y la vanidad quiere carcomer este sentimiento especial.
Pumayawri Sapaki
Quito, 16 de septiembre de 2010.