marquelo
Negrito villero
Es medianoche
las voces salen, se afiebran
en su altura
salen los amantes con su aliento extenso
con su rito de guerra;
siempre ahogadas, sus voces se atrapan
como una ola a su espuma.
Salen los vigilantes los guardias los faroles,
urbanas luciérnagas
de sombras fumadoras.
Y sale mi voz, luego mi cuerpo
como un correo a caballo.
Tu cuerpo prende su sexo
su luz me ciega
perdido
agoto mi aliento en tu cuello en tus senos
en tu cintura que germina
unas a rqueadas nalgas.
Sólo las bombillas del cuarto
llevan razón
mi sombra lleva encabriatada
un sudor salvaje
y nos revolcamos siempre sobre las arenas.
Con el amarillo de nuestros cuerpos
avanza el día...
las voces salen, se afiebran
en su altura
salen los amantes con su aliento extenso
con su rito de guerra;
siempre ahogadas, sus voces se atrapan
como una ola a su espuma.
Salen los vigilantes los guardias los faroles,
urbanas luciérnagas
de sombras fumadoras.
Y sale mi voz, luego mi cuerpo
como un correo a caballo.
Tu cuerpo prende su sexo
su luz me ciega
perdido
agoto mi aliento en tu cuello en tus senos
en tu cintura que germina
unas a rqueadas nalgas.
Sólo las bombillas del cuarto
llevan razón
mi sombra lleva encabriatada
un sudor salvaje
y nos revolcamos siempre sobre las arenas.
Con el amarillo de nuestros cuerpos
avanza el día...