Recostado en el lecho de su Patria
con sus ojos abiertos a la angustia
aun después de la muerte,
yace Anuar
en sus restos humeantes.
A sus tiernos tres años
no supo qué sucedió,
solo recuerda en su otra vida
la ruta de huida junto a su madre,
el seno que fue su último refugio,
su cálida morada celestial
De ella
quedó ¡nada!
Recuerda,
como gigante revivido de su pueblo
al monstruo de fuego que deambula por el mundo
sembrando bases y dolor
campos minados y púas
gas naranja y carne de enemigo
arsenal atómico autorizado
Por hoy, disfrazado con estrella de seis puntas.
Quién le explica ahora a Anuar
que los rostros son falsos
que la muerte no existe
que los seres humanos
son hechos a imagen y semejanza de su Dios,
de cualquier Dios
Quién le explica ahora al tierno Anuar
que no podrá ir a la escuela
que otros querubines no jugarán con él
que sus labios no se hicieron para sonreír
¿Quién?
con sus ojos abiertos a la angustia
aun después de la muerte,
yace Anuar
en sus restos humeantes.
A sus tiernos tres años
no supo qué sucedió,
solo recuerda en su otra vida
la ruta de huida junto a su madre,
el seno que fue su último refugio,
su cálida morada celestial
De ella
quedó ¡nada!
Recuerda,
como gigante revivido de su pueblo
al monstruo de fuego que deambula por el mundo
sembrando bases y dolor
campos minados y púas
gas naranja y carne de enemigo
arsenal atómico autorizado
Por hoy, disfrazado con estrella de seis puntas.
Quién le explica ahora a Anuar
que los rostros son falsos
que la muerte no existe
que los seres humanos
son hechos a imagen y semejanza de su Dios,
de cualquier Dios
Quién le explica ahora al tierno Anuar
que no podrá ir a la escuela
que otros querubines no jugarán con él
que sus labios no se hicieron para sonreír
¿Quién?