Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esa noche de capullos marchitos tu renuncia abrió la esfera
asfixiante.
Desde la meseta pasional la marca se rompe:
angustia... signo inconfundible de la angustia,
arrebatador alud de tus labios impiadosos...
La extraña fiereza del mar, vértigo espectral donde busqué
la diafanidad a la que estaba ofrendado,
me pregunté si valía la pena ir detrás de un juramento
hastiado.
te llamé, pero tu nombre yacía en cada ensueño,
y repetía:" Nunca más estarás..."
"Nunca volverás... nunca te tendré en mis brazos. "
perdido en fantasías, me arrastré sediento
sobre la cornisa,
deseaba ser arrasado por el viento pero abandoné la batalla.
ante el resplandor amanecido refrendé el acto de vivir por ti...
asfixiante.
Desde la meseta pasional la marca se rompe:
angustia... signo inconfundible de la angustia,
arrebatador alud de tus labios impiadosos...
La extraña fiereza del mar, vértigo espectral donde busqué
la diafanidad a la que estaba ofrendado,
me pregunté si valía la pena ir detrás de un juramento
hastiado.
te llamé, pero tu nombre yacía en cada ensueño,
y repetía:" Nunca más estarás..."
"Nunca volverás... nunca te tendré en mis brazos. "
perdido en fantasías, me arrastré sediento
sobre la cornisa,
deseaba ser arrasado por el viento pero abandoné la batalla.
ante el resplandor amanecido refrendé el acto de vivir por ti...
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