Xiada
Poeta recién llegado
Cuando la vida
se me presenta de un buen color
y veo en el rostro de otro
la huella del dolor,
nacen en mi
sentimientos, no de compasión,
sino de impotencia,
intenciones de buscar una solución.
El sufrimiento ajeno
agota a mi corazón,
si es de alguien a quien quiero
destroza todo deseo de amor;
brotan odios hacia la vida,
hacia la injusticia de esta canción
que con acordes de azar y malicia
derrota al más fuerte luchador.
Por muy mala que sea la envidia,
el odio, el rencor o la incomprensión,
nadie es culpable de encerrar en su horquilla
cabellos con notas de tal condición.
Cada actitud conlleva una carga,
una experiencia amarga
para el corazón,
cada persona
es un mundo
sin disculpa
pero con derecho a vivir
disculpado por su destino.
se me presenta de un buen color
y veo en el rostro de otro
la huella del dolor,
nacen en mi
sentimientos, no de compasión,
sino de impotencia,
intenciones de buscar una solución.
El sufrimiento ajeno
agota a mi corazón,
si es de alguien a quien quiero
destroza todo deseo de amor;
brotan odios hacia la vida,
hacia la injusticia de esta canción
que con acordes de azar y malicia
derrota al más fuerte luchador.
Por muy mala que sea la envidia,
el odio, el rencor o la incomprensión,
nadie es culpable de encerrar en su horquilla
cabellos con notas de tal condición.
Cada actitud conlleva una carga,
una experiencia amarga
para el corazón,
cada persona
es un mundo
sin disculpa
pero con derecho a vivir
disculpado por su destino.