jorge marecos
Poeta recién llegado
La àvida juventud primaveral
se estacionò furibunda en el prado.
Con su vestido endrino,
buscaba al viento que la lleve de paseo.
Su endeble corazòn de muchachita,
se encaminò por un sendero traicionero.
La negra noche musitò el maltrato severo
y una jabalina tejiò de color rojo el vestido de su pecho.
El alba la mostrò en un baldìo de rocìo,
llevaba el corazòn herido por la hiel de un violador .
Artista del bello canto de la ternura,
sucumbiste en brazos del màs trèmulo destino.
se estacionò furibunda en el prado.
Con su vestido endrino,
buscaba al viento que la lleve de paseo.
Su endeble corazòn de muchachita,
se encaminò por un sendero traicionero.
La negra noche musitò el maltrato severo
y una jabalina tejiò de color rojo el vestido de su pecho.
El alba la mostrò en un baldìo de rocìo,
llevaba el corazòn herido por la hiel de un violador .
Artista del bello canto de la ternura,
sucumbiste en brazos del màs trèmulo destino.
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