tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ardid lozano de mercantiles marxistas reclutando militancia.
Provocando enmohecidos recuerdos de pugilato enredador.
Seguirán sobrevolando campos minados de caras escondidas.
Escenas delirantes donde detonarán traiciones algorítmicas.
Golpe certero de lleno contra el muro construido por la nada.
La noche ansiará avanzar una vez más bajo la lluvia de cuervos.
Todo me recuerda al sabor metalizado y esférico de la angustia.
Navegaré silencioso en playas oscuras donde ríen los abejorros.
Por estas tierras fantásticas iré en busca del poeta desvanecido.
En verdad estará cruzando los matices del romanticismo suicida.
Antes que todo se repita y que el techo caiga sobre su almohada.
Noventa arañas orinarán viseras de cerdo en el pabellón de castigo.
Hojarascas y perros jugueteando al compás del viento sombreado.
Confuso paisaje de fábulas de vino y matorrales desatormentados.
Borrascosa compilación de llovizna tórrida y catarro sanguinolento.
Provocando enmohecidos recuerdos de pugilato enredador.
Seguirán sobrevolando campos minados de caras escondidas.
Escenas delirantes donde detonarán traiciones algorítmicas.
Golpe certero de lleno contra el muro construido por la nada.
La noche ansiará avanzar una vez más bajo la lluvia de cuervos.
Todo me recuerda al sabor metalizado y esférico de la angustia.
Navegaré silencioso en playas oscuras donde ríen los abejorros.
Por estas tierras fantásticas iré en busca del poeta desvanecido.
En verdad estará cruzando los matices del romanticismo suicida.
Antes que todo se repita y que el techo caiga sobre su almohada.
Noventa arañas orinarán viseras de cerdo en el pabellón de castigo.
Hojarascas y perros jugueteando al compás del viento sombreado.
Confuso paisaje de fábulas de vino y matorrales desatormentados.
Borrascosa compilación de llovizna tórrida y catarro sanguinolento.