Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
La mañana como una sentencia,
se descuelga sobre las cortinas,
ataca engreída las razones,
que anoche fueron válidas.
Desvinculado,
desterrado y encerrado,
en el foso,
que crearon tus manos calladas.
Palomas que huyeron de mis ganas,
en este otoño agonizante,
quedaron silentes las sombras bajo la cama.
Sentir el silencio de los besos ausentes,
a de ser lo mismo que escuchan los muertos,
que olvidan las gentes,
robando luz a las velas que no le pertenecen,
y que son para otros,
y llorando lagrimas blancas por las cuencas
vacías de olvido.
Desvinculado y desterrado de tu piel y de los ojos,
que se llevaron los míos,
de tu aroma despojado,
y aferrado al mendrugo que me dejaste por razón.
Y llora mi cuerpo tus manos calladas,
llora en silencio tus palomas,
que huyeron en medio del otoño agonizante,
el amor murió hace días y estas lágrimas,
solo conmemoran el olvido crucificado en las cortinas.