Si el tiempo se pudiera detener un solo segundo para esperar mi lentitud, acabaría con lo que he dejado para mañana.
Y si mañana no terminara con lo que he deseado hoy, pediría al reloj que se detenga por dos segundos más, un segundo para soñar y el otro para alcanzar.
Si la aguja del reloj girara hacia atrás, me daría cuenta de lo que hice ayer y en que laberintos estuve perdido.
Y si mañana no terminara con lo que he deseado hoy, pediría al reloj que se detenga por dos segundos más, un segundo para soñar y el otro para alcanzar.
Si la aguja del reloj girara hacia atrás, me daría cuenta de lo que hice ayer y en que laberintos estuve perdido.