Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Detras de esa montaña
Detras de esa montaña, ella me espera;
me llama su querer, ¡me llama!
florecen primaveras en sus labios
cuando envía hacia el cielo sus plegarias.
El viento silbante en mis oídos
me besa con suspiros de su alma.
Ella me llama, sí, yo lo aseguro:
puedo escuchar palpitaciones
de su gran corazón enternecido.
Cruzando la roca amurrallada,
he de bajar al plan, hasta la orilla;
y ahí cerca del mar donde se encuentra,
un beso tierno he de dejar en sus mejillas
y otro más en su boca apasionada.
Detras de esa montaña, ella me espera;
me llama su querer, ¡me llama!
florecen primaveras en sus labios
cuando envía hacia el cielo sus plegarias.
El viento silbante en mis oídos
me besa con suspiros de su alma.
Ella me llama, sí, yo lo aseguro:
puedo escuchar palpitaciones
de su gran corazón enternecido.
Cruzando la roca amurrallada,
he de bajar al plan, hasta la orilla;
y ahí cerca del mar donde se encuentra,
un beso tierno he de dejar en sus mejillas
y otro más en su boca apasionada.
Última edición: