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Detrás de un velo de nieve…

danie

solo un pensamiento...
Nívea cara

que paulatinamente se extiende
desde el alto cielo
y hasta mis adentros.
Manto de azucenas lívidas
que recorren mis venas
con los pasos del invierno.
Sueños dormidos
de un albo prado
que se tiñe con las canas de los días.
Es que mis ojos ven
un bosque albino que con afán aspira
otra aletargada vida.
Inverna el bosque
y mi corazón duerme sobre el catre
congelado de un encierro;
un yerro del risueño bosquejo
del cristal ofélido,
rompe con la diana del cierzo
que susurra la triste melodía.
Así agitan sus campanarios
las voces agudas del tiempo,
los espíritus de mis diurnas vigías,
que con sus soplos gélidos
invocan a Bóreas
y sus tropeles de céfiros,
raptores de las alas de Quíone
y los ensueños piadosos de Oritía.
Así se avecina el frío
destino de Tracia para la morada
que alberga mi impávida alegría.
Con huesos tiritando
como trémulas hojas vespertinas,
veo a mis utopías veraniegas
cercenadas por los témpanos
umbríos…

Detrás de un velo de nieve
se me escurre la esperanza y su ofrenda
de una pradera colmada de verde.
 
Nívea cara

que paulatinamente se extiende
desde el alto cielo
y hasta mis adentros.
Manto de azucenas lívidas
que recorren mis venas
con los pasos del invierno.
Sueños dormidos
de un albo prado
que se tiñe con las canas de los días.
Es que mis ojos ven
un bosque albino que con afán aspira
otra aletargada vida.
Inverna el bosque
y mi corazón duerme sobre el catre
congelado de un encierro;
un yerro del risueño bosquejo
del cristal ofélido,
rompe con la diana del cierzo
que susurra la triste melodía.
Así agitan sus campanarios
las voces agudas del tiempo,
los espíritus de mis diurnas vigías,
que con sus soplos gélidos
invocan a Bóreas
y sus tropeles de céfiros,
raptores de las alas de Quíone
y los ensueños piadosos de Oritía.
Así se avecina el frío
destino de Tracia para la morada
que alberga mi impávida alegría.
Con huesos tiritando
como trémulas hojas vespertinas,
veo a mis utopías veraniegas
cercenadas por los témpanos
umbríos…

Detrás de un velo de nieve
se me escurre la esperanza y su ofrenda
de una pradera colmada de verde.

Contenta de ser la primera que halla tu profundo versar.
Que bellas letras.
Lo vives..muy lindo.
La esperanza aveces no es posible atraparla,
Sin embargo el frío siempre es posible sentirlo. Frio exterior e interior.Un saludito
 

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