noskrad
Poeta asiduo al portal
Se encuentra un espacio vacío,
un lugar sin dueño y sin destino,
una silla solitaria,
se dibuja en el espejo de la gran falacia.
El eco gritó venganza,
la conciencia no articuló ni una palabra,
un destierro prematuro,
sentimientos descuartizados aún siendo testarudo.
¿Quién tiene derecho de hablar?
De juzgar los pecados de los demás,
labios cosidos por hilos de plata,
sangran en un grito de pura desgracia.
La razón no existe,
lo correcto es un maniquí que vistes,
con ropajes sinceros y con un “te espero”,
devorando las horas y los sueños.
Sacia tu sed con mis pecados,
devora todos ellos sin rezagos,
implora un perdón infinito,
por pecados ajenos al ciclo.
Devorador de pecados, destructor de hermandad,
saborea cada momento de debilidad,
hablando con la boca llena...
Ten cuidado de no ahogarte con esas penas.
un lugar sin dueño y sin destino,
una silla solitaria,
se dibuja en el espejo de la gran falacia.
El eco gritó venganza,
la conciencia no articuló ni una palabra,
un destierro prematuro,
sentimientos descuartizados aún siendo testarudo.
¿Quién tiene derecho de hablar?
De juzgar los pecados de los demás,
labios cosidos por hilos de plata,
sangran en un grito de pura desgracia.
La razón no existe,
lo correcto es un maniquí que vistes,
con ropajes sinceros y con un “te espero”,
devorando las horas y los sueños.
Sacia tu sed con mis pecados,
devora todos ellos sin rezagos,
implora un perdón infinito,
por pecados ajenos al ciclo.
Devorador de pecados, destructor de hermandad,
saborea cada momento de debilidad,
hablando con la boca llena...
Ten cuidado de no ahogarte con esas penas.
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