Este amor se alza como halo de luna
a donde los crespos de oro duermen,
fulminando la noche tibia con
crepúsculos de sueños intermitentes.
¡Osado corazón!, que se empunta
a las auroras que en tu cuerpo se vierten,
apasiguando a mis ojos en tus mansas
aguas de frondóso verde.
Te aferras, ¡tu amor!, al muérgano
atardecer que en mi vida palidece,
tan solo para encontrarte a tí, mi
princesa, que en tus primaveras
mi destino florece.
Tú, amor, que desollaste en tantas
ocasiones a mi burda suerte,
vuelves al zaguán de mis penurias
ostentando mil tesoros de caudalosa fuente.
¡Gloria a ti amor!, que has encontrado a
mi estrella entre menguantes amaneceres.
Entre fuego y hielo se dispara esa musa
de contrastes indelebles.
Día a segundo, este amor se aferra a tí
como luz pertinente, como raíz de roble
que ante el feroz viento y la cruda
tempestad no cede.
Así es este amor, piedra sólida de
átomos bañados en cariño ferviente.
Nube azucarada, estilizada en siluetas con
el calor de este sencillo amor fulgurante.
a donde los crespos de oro duermen,
fulminando la noche tibia con
crepúsculos de sueños intermitentes.
¡Osado corazón!, que se empunta
a las auroras que en tu cuerpo se vierten,
apasiguando a mis ojos en tus mansas
aguas de frondóso verde.
Te aferras, ¡tu amor!, al muérgano
atardecer que en mi vida palidece,
tan solo para encontrarte a tí, mi
princesa, que en tus primaveras
mi destino florece.
Tú, amor, que desollaste en tantas
ocasiones a mi burda suerte,
vuelves al zaguán de mis penurias
ostentando mil tesoros de caudalosa fuente.
¡Gloria a ti amor!, que has encontrado a
mi estrella entre menguantes amaneceres.
Entre fuego y hielo se dispara esa musa
de contrastes indelebles.
Día a segundo, este amor se aferra a tí
como luz pertinente, como raíz de roble
que ante el feroz viento y la cruda
tempestad no cede.
Así es este amor, piedra sólida de
átomos bañados en cariño ferviente.
Nube azucarada, estilizada en siluetas con
el calor de este sencillo amor fulgurante.