abcd
Poeta adicto al portal
Hartos de resistir lo cotidiano,
la risa funesta, los enigmas sin piel,
las conversaciones absurdas,
la falta de magia para purificar un corazón,
tan hartos que el lazo que nos une es tenso
y va desde el cenit en la inspiración
a lo más bajo en las pasiones y sus ansias.
Voy a ser bajo, a sucumbir y a tirar por la borda
todas las prohibiciones corporales en las que te mantengo impoluta de mi deseo,
voy o quiero lamer la noche del sexo de tu noche como un salvaje animal,
y como si fueses el león de Nemea obligarte con tus uñas a desnudarte.
Taurina de ojos grises en la oscuridad
cuando con mi agua zodiacal penetro tu elemento que es de tierra
el lodo cubre nuestras intenciones;
pero olvidar tu rostro al penetrarte es ahogar el alma,
es entrar en un frenesí de promiscuas libaciones.
Hoy que el lienzo es una flor selvática en la memoria,
que una luna en el ombligo nos obliga a bajar la mirada,
hoy que un perfume barato nos sobra en los labios,
yo quiero que pongas mi vida en tu pecho blanquísimo,
y cubrir tus pequeños senos con la tibieza de este rostro
que siempre, absolutamente siempre te hubo de necesitar.
Por ti, para ti fúlgidas uvas,
manzanas en las sonrisas de la cama,
ciruelas de carne dura entre lengua, beso, mordisco y enervación corporal.
Por ti, para ti lluvia de azúcar en la espalda, marabunta mis dedos,
marabunta las mil personalidades de mi cuerpo desnudo.
Por ti, para ti mojar las dagas con elixir eterno,
clavar, matar el argumento de la limpieza emocional,
mujer, niña durazno, la cáscara es tu jardín a mi nene ángel,
que la aristocracia de tu tristeza sonreirá al dividirnos sin separarnos.
Por ti, para ti, todo fruto que mi amor recoge de tu cuerpo
será puesto en la mesa, en las mañanas, en las futuras tardes
y cada noche sera vendimia en tu dulcísima carne
con tu olor a fresca luz y tu rocío que es parálisis de sorpresas,
tu traes niña mía, lo sagrado que rompe las venas de cualquier montaña.
Hoy Mendoza es un río purpura de vos
cada humana vez que te pienso.
la risa funesta, los enigmas sin piel,
las conversaciones absurdas,
la falta de magia para purificar un corazón,
tan hartos que el lazo que nos une es tenso
y va desde el cenit en la inspiración
a lo más bajo en las pasiones y sus ansias.
Voy a ser bajo, a sucumbir y a tirar por la borda
todas las prohibiciones corporales en las que te mantengo impoluta de mi deseo,
voy o quiero lamer la noche del sexo de tu noche como un salvaje animal,
y como si fueses el león de Nemea obligarte con tus uñas a desnudarte.
Taurina de ojos grises en la oscuridad
cuando con mi agua zodiacal penetro tu elemento que es de tierra
el lodo cubre nuestras intenciones;
pero olvidar tu rostro al penetrarte es ahogar el alma,
es entrar en un frenesí de promiscuas libaciones.
Hoy que el lienzo es una flor selvática en la memoria,
que una luna en el ombligo nos obliga a bajar la mirada,
hoy que un perfume barato nos sobra en los labios,
yo quiero que pongas mi vida en tu pecho blanquísimo,
y cubrir tus pequeños senos con la tibieza de este rostro
que siempre, absolutamente siempre te hubo de necesitar.
Por ti, para ti fúlgidas uvas,
manzanas en las sonrisas de la cama,
ciruelas de carne dura entre lengua, beso, mordisco y enervación corporal.
Por ti, para ti lluvia de azúcar en la espalda, marabunta mis dedos,
marabunta las mil personalidades de mi cuerpo desnudo.
Por ti, para ti mojar las dagas con elixir eterno,
clavar, matar el argumento de la limpieza emocional,
mujer, niña durazno, la cáscara es tu jardín a mi nene ángel,
que la aristocracia de tu tristeza sonreirá al dividirnos sin separarnos.
Por ti, para ti, todo fruto que mi amor recoge de tu cuerpo
será puesto en la mesa, en las mañanas, en las futuras tardes
y cada noche sera vendimia en tu dulcísima carne
con tu olor a fresca luz y tu rocío que es parálisis de sorpresas,
tu traes niña mía, lo sagrado que rompe las venas de cualquier montaña.
Hoy Mendoza es un río purpura de vos
cada humana vez que te pienso.