ANA MAR MORENO PEREZ
Poeta adicto al portal
Diáfana
¡Mírala, diáfana por el bosque
caminando!
así, tan segura y espigada,
¡que su cabello va meciendo!
caminando!
así, tan segura y espigada,
¡que su cabello va meciendo!
¡Y diáfana, por el bosque caminaba!
y su andar era tan grácil y bello
que yo la veía la admiraba
y me... ¡hechizaba su lindo cuello!
y su andar era tan grácil y bello
que yo la veía la admiraba
y me... ¡hechizaba su lindo cuello!
Y el bosque, parecía la amaba,
y el viento le susurraba,
¡una canción de ensueño!...
las flores su perfume le prodigaba
y yo estaba como en un sueño
y el viento le susurraba,
¡una canción de ensueño!...
las flores su perfume le prodigaba
y yo estaba como en un sueño
El viento su rostro acariciaba,
¡y mecía sus largos cabellos!
¡besarla solo ansiaba!...
y no me atrevía ¡todo era muy bello!
¡y mecía sus largos cabellos!
¡besarla solo ansiaba!...
y no me atrevía ¡todo era muy bello!
La cascada le salpicaba
gotas de agua y de roció...
como prodigándole un beso,
¡y yo solo su mirada ansió!
gotas de agua y de roció...
como prodigándole un beso,
¡y yo solo su mirada ansió!
El pasto sus pies acariciaba,
la brisa le plantaba un beso
¡el sol su rostro iluminaba!
y yo perdido en embeleso
la brisa le plantaba un beso
¡el sol su rostro iluminaba!
y yo perdido en embeleso
¡Ella tan bella y tan diáfana!
¡caminando como en un sueño!...
que hermosa y que ufana
se refleja su sombra sin dueño!
¡caminando como en un sueño!...
que hermosa y que ufana
se refleja su sombra sin dueño!
Ana María Moreno