Sutil hoy ha venido el viento a visitar mis ruinas
y se ha quedado tan triste al escuchar mi queja;
que esta mi cielo ausente de alegres golondrinas
y hay deseo de risas tras mi vetusta reja.
Me vino dulce al alma su frio toque austero
poblado de ingrávidas canciones penitentes;
de azules lampos quedos de místico venero
que elevan en la noche hieráticos ausentes.
Calló mientras mis ojos su lobreguez vertían,
mi oscuro canto de horas gustó mientras pasaba;
al tiempo tras la sierra los astros se escondían
el ala de su encanto mi esencia consolaba.
Examinele entonces de su leal entrega,
dónde mi tristeza podía lograr desvelo;
si siempre sola mi alma tenaz forjó su brega
por qué solo hasta ahora venía a darme consuelo ?
Si eterno rasgó el aire mi grito pesaroso,
si mil por qué forjaron la senda de mi ruta;
si nunca albo lucero brilló en lo tenebroso,
glacial y despoblado de mi silente gruta.
Ahora que ya mi tiempo final se muestra escaso,
de dónde tal entrega ? De dónde su porfía?
a que razón ahora quería soltar el lazo
que eterna a sus congojas ha unido el alma mía ?
Entoces calló todo, el tiempo se detuvo
y en una süave brisa logre escuchar la voz,
tal vez nunca le viste pero siempre en ti estuvo
y es esta la respuesta: Así a querido Dios !
y se ha quedado tan triste al escuchar mi queja;
que esta mi cielo ausente de alegres golondrinas
y hay deseo de risas tras mi vetusta reja.
Me vino dulce al alma su frio toque austero
poblado de ingrávidas canciones penitentes;
de azules lampos quedos de místico venero
que elevan en la noche hieráticos ausentes.
Calló mientras mis ojos su lobreguez vertían,
mi oscuro canto de horas gustó mientras pasaba;
al tiempo tras la sierra los astros se escondían
el ala de su encanto mi esencia consolaba.
Examinele entonces de su leal entrega,
dónde mi tristeza podía lograr desvelo;
si siempre sola mi alma tenaz forjó su brega
por qué solo hasta ahora venía a darme consuelo ?
Si eterno rasgó el aire mi grito pesaroso,
si mil por qué forjaron la senda de mi ruta;
si nunca albo lucero brilló en lo tenebroso,
glacial y despoblado de mi silente gruta.
Ahora que ya mi tiempo final se muestra escaso,
de dónde tal entrega ? De dónde su porfía?
a que razón ahora quería soltar el lazo
que eterna a sus congojas ha unido el alma mía ?
Entoces calló todo, el tiempo se detuvo
y en una süave brisa logre escuchar la voz,
tal vez nunca le viste pero siempre en ti estuvo
y es esta la respuesta: Así a querido Dios !