[D i a m a n t e s d e s a n g r e ]
África herida, moribunda de dejación.
En tus valles, dolor en cada piedra
esculpida con manos sin salvación,
tu propio hijo tu vida roja arredra.
Son tus venas ríos de sabia líquidas
en ellos se esconden tesoros solo tuyos
que se vuelven envenenados yuyos;
te colman de muertos y vidas huidas.
Ríos de vida ocultan guijarros esculpidos,
en tus entrañas unos ojos corrompidos
buscan calmar su sed con agua cuajada,
transparente su brillo, trozo de estrellas,
levantan presas de altos muros y querellas
que torturan la sangre y parten la quijada.
Son diamantes de sangres coaguladas,
extremidades y cabezas amputadas.
Un grito desgarrador rompe la sabana,
entre hermanos, el hombre tan fuerte
es el rey de Miseria, Hambre y Muerte,
hijo de diosa Naturaleza de vida soberana.
Blanca piel bajo el sol de oprobio y olvido
esparce el germen de guerras sin sentido.
Usurpadores de vidas, generosos de epidemias
y codicias, riquezas fútiles y vacías quieren;
sus manos no saben de caricias sino hieren,
su voracidad son finos colmillos de pandemias.
¿Qué será de ti cuando ya nada quede?
Ni hombre, ni piel, ni perseverancia puede.
Trozo de estrella hoy, una piedra de sangre,
enjuagadas con lágrimas exhaustas de dolor
mañana será anillo de alegría, alto su valor.
¡Quien puede ser feliz manchado con tu sangre!
África herida, moribunda de dejación.
En tus valles, dolor en cada piedra
esculpida con manos sin salvación,
tu propio hijo tu vida roja arredra.
Son tus venas ríos de sabia líquidas
en ellos se esconden tesoros solo tuyos
que se vuelven envenenados yuyos;
te colman de muertos y vidas huidas.
Ríos de vida ocultan guijarros esculpidos,
en tus entrañas unos ojos corrompidos
buscan calmar su sed con agua cuajada,
transparente su brillo, trozo de estrellas,
levantan presas de altos muros y querellas
que torturan la sangre y parten la quijada.
Son diamantes de sangres coaguladas,
extremidades y cabezas amputadas.
Un grito desgarrador rompe la sabana,
entre hermanos, el hombre tan fuerte
es el rey de Miseria, Hambre y Muerte,
hijo de diosa Naturaleza de vida soberana.
Blanca piel bajo el sol de oprobio y olvido
esparce el germen de guerras sin sentido.
Usurpadores de vidas, generosos de epidemias
y codicias, riquezas fútiles y vacías quieren;
sus manos no saben de caricias sino hieren,
su voracidad son finos colmillos de pandemias.
¿Qué será de ti cuando ya nada quede?
Ni hombre, ni piel, ni perseverancia puede.
Trozo de estrella hoy, una piedra de sangre,
enjuagadas con lágrimas exhaustas de dolor
mañana será anillo de alegría, alto su valor.
¡Quien puede ser feliz manchado con tu sangre!