Con seda en las manos empuño mi pluma
describo en intentos la simetría de tu cara
palabras néctar de sutil verdad
encuentran la cuartada sigilosa de mis intenciones.
Sudor del crudo humedece el rostro de la ansiedad
sabias memorias para entender mi letra
una tras otra atadas directamente a un recuerdo
encuentran la formula de este acertijo tan mortal.
Así seguiré hasta encontrar el camino a la perfección
describirte es mi ejercicio que me purifica el corazón.
No hay palabras tan exactas que atinen tu sutura
no hay imágenes cargadas de gran cantidad de locura
ni existen satisfactores para mis ojos que te buscan
y el consuelo es acordarme de ti en mi diario de diván.
Tal vez si te agrego mares en los ojos y una flor de jardín
tu silueta dibuje a mi ángel empapada en la aurora
y en tu vientre te pongo una gota de mis lágrimas negras
que moje ese cuerpo para que este fresco para ir a dormir.
Mi diario de diván la central de mis intentos de tenerte
mi olor de dolor, mi campeón corazón, mi temor amor.
ahí te guardo tan celoso como el tesoro de mi vida
pues solo ahí te puedo encontrar cuando lo necesito, Dios.
Así seguiré hasta encontrar el camino a tu corazón
describirte es mi ejercicio que me lleva a la perfección.
No hay palabras tan exactas que atinen tu sutura
no hay imágenes cargadas de gran cantidad de locura
ni existen satisfactores para mis ojos que te buscan
y el consuelo es acordarme de ti en mi diario de diván.
Y si las hubiera si las hubiera
Ya te las hubiera dicho mi amor.
(Escrito: Enero 2004)
describo en intentos la simetría de tu cara
palabras néctar de sutil verdad
encuentran la cuartada sigilosa de mis intenciones.
Sudor del crudo humedece el rostro de la ansiedad
sabias memorias para entender mi letra
una tras otra atadas directamente a un recuerdo
encuentran la formula de este acertijo tan mortal.
Así seguiré hasta encontrar el camino a la perfección
describirte es mi ejercicio que me purifica el corazón.
No hay palabras tan exactas que atinen tu sutura
no hay imágenes cargadas de gran cantidad de locura
ni existen satisfactores para mis ojos que te buscan
y el consuelo es acordarme de ti en mi diario de diván.
Tal vez si te agrego mares en los ojos y una flor de jardín
tu silueta dibuje a mi ángel empapada en la aurora
y en tu vientre te pongo una gota de mis lágrimas negras
que moje ese cuerpo para que este fresco para ir a dormir.
Mi diario de diván la central de mis intentos de tenerte
mi olor de dolor, mi campeón corazón, mi temor amor.
ahí te guardo tan celoso como el tesoro de mi vida
pues solo ahí te puedo encontrar cuando lo necesito, Dios.
Así seguiré hasta encontrar el camino a tu corazón
describirte es mi ejercicio que me lleva a la perfección.
No hay palabras tan exactas que atinen tu sutura
no hay imágenes cargadas de gran cantidad de locura
ni existen satisfactores para mis ojos que te buscan
y el consuelo es acordarme de ti en mi diario de diván.
Y si las hubiera si las hubiera
Ya te las hubiera dicho mi amor.
(Escrito: Enero 2004)