necros73
Poeta que considera el portal su segunda casa
Días
Hay días que no me encuentro,
que se me pierde el azul y el verde.
Días que dejan un sabor amargo en el alma,
como a café quemado,
saben a desesperanza.
Días en los cuales maldigo saber lo que hoy sé.
Días en los que por un instante desearía creer,
en esas mentiras piadosas,
en esas falsas verdades que confortan y alivian:
Creer que Dios existe,
creer que el amor es eterno,
creer que el mundo se divide en blanco y negro,
que no existen esas múltiples tonalidades de gris
que hacen tan difícil discernir el bien del mal.
Quisiera creer en alguna ideología,
para así poder odiar y amar a mis semejantes.
Son estos los días en que escribir me impide
naufragar en el oscuro mar de la locura.
Son días de furia contra el todo,
de furia ciega que me estrella
una y otra vez contra lo más profundo
de mi tambaleante mundo.
Días en que ansioso espero toparme con la muerte,
para invitarle unos tragos de aguardiente,
para escupir en su cara y retarla a duelo
y gritar en sus fauces que estoy vivo
que no me rindo, que estoy desesperado
confundido y angustiado, pero vivo.
Hoy soy,
mañana ¿quién sabe?
Eso ya no importa.
Hoy ante este gris cielo te amo
y que todo lo leído, vivido
y aprendido es aún insuficiente
para mantenerte conmigo.
Me siento como en el primer día,
desnudo, indefenso y temeroso
frente a un mundo hostil,
que busca romperme, tragarme
y escupir mis restos.
Hoy frente a este mundo que me niega
y me excluye por renegar de él y ante
mi propio ser (hombre necio y maldito)
digo te amo.
A pesar de que hay días
en los cuales no me encuentro
sé que tú existes y eso basta para mí.
Hay días que no me encuentro,
que se me pierde el azul y el verde.
Días que dejan un sabor amargo en el alma,
como a café quemado,
saben a desesperanza.
Días en los cuales maldigo saber lo que hoy sé.
Días en los que por un instante desearía creer,
en esas mentiras piadosas,
en esas falsas verdades que confortan y alivian:
Creer que Dios existe,
creer que el amor es eterno,
creer que el mundo se divide en blanco y negro,
que no existen esas múltiples tonalidades de gris
que hacen tan difícil discernir el bien del mal.
Quisiera creer en alguna ideología,
para así poder odiar y amar a mis semejantes.
Son estos los días en que escribir me impide
naufragar en el oscuro mar de la locura.
Son días de furia contra el todo,
de furia ciega que me estrella
una y otra vez contra lo más profundo
de mi tambaleante mundo.
Días en que ansioso espero toparme con la muerte,
para invitarle unos tragos de aguardiente,
para escupir en su cara y retarla a duelo
y gritar en sus fauces que estoy vivo
que no me rindo, que estoy desesperado
confundido y angustiado, pero vivo.
Hoy soy,
mañana ¿quién sabe?
Eso ya no importa.
Hoy ante este gris cielo te amo
y que todo lo leído, vivido
y aprendido es aún insuficiente
para mantenerte conmigo.
Me siento como en el primer día,
desnudo, indefenso y temeroso
frente a un mundo hostil,
que busca romperme, tragarme
y escupir mis restos.
Hoy frente a este mundo que me niega
y me excluye por renegar de él y ante
mi propio ser (hombre necio y maldito)
digo te amo.
A pesar de que hay días
en los cuales no me encuentro
sé que tú existes y eso basta para mí.