Sólo un sonido, leve, pequeño, débil,
acompaña a mi oído sutil por seguir sus huellas,
ando despacio y sólo me fijo en lo bella
que es, en lo aclamada por mí de ser tan fértil.
Cuento mis días y resultan vanos para mí,
comparo mis letras y no son nada que no se lea,
sigo en mi camino a ti y estas curvas me marean,
temo el no estar a tu lado, allí adonde fui.
Resurge pues mi imagen de ti en mi cabeza.
De pensamientos inundo mi mente y sólo tu rostro,
lindo y hermoso es, destapa mis ojos de monstruo,
tus mejillas palpo, mi sentido se altera.
En realidad soy otro tú, uno que obediencia
ciega mantiene aquí y en el otro Universo te cuida
hasta que tu suspiro final derribarte decida
y mi alma contigo en un final llore penitencia.
Y ciego me he quedado viéndote, imaginándote,
recordándote simplemente en aquel mimodrama
que realizamos, uníamos como esclavo y su ama
a nosotros en lazos, conmigo y tú acercándote.
Lindos cabellos que con soltura se deslizaban
en tus hombros inclinados, adelantados en mi espalda
teminaban tus brazos, blancos y calientes, mi calma
se vio irrumpida en tu amor; en una horca me colgaba
senil, parecía enfermo, solitario y caído,
suspiraba por una mano fuerte que me agarrara
y me diera de comer sonrisas como la que lanzaran
tus labios cuando yo deseaba sanar tus gemidos.
Limpios y suaves pliegos de carne que forman tu boca,
la que alimentó la mía y me sopló aire puro,
refrescó mi aliento de vida, salté aquel muro,
te vi regir mis ideas, reforzar mi corazón como una roca.
Fuiste la que moldeó esa mirada, esa fijación
por mirarte y desearte, es librarme de todo,
del mal ajeno que gobierna y me escupe al lodo,
a tu lado se va todo, sólo queda la emoción.
Sin par las aves vuelan charlatanas si te vistes
de mar y gotean tus ojos sal, asustas a los quejidos
que gritan por que cedas de tu agonía, viniste sin mimos
a dar belleza a la Tierra y esta se queja de que existes;
estás maldita de hermosura y tu sudor clama tu alegría,
tu mentón hacen que tu mandíbula sea clamorosa
y que las diosas mismas te tachen de fermosa
que sin igual no tengas rival, aún no sé por qué eres mía.
Tu piel en leche formada ha sido y oscura
talentosa se vuelve para dar nicho a mi persona,
cuando muera, para ser enterrado si abandona
esta vida dentro de ti, con mi pena y mi locura.
Tus dedos acaban de terminar el camino a lo prohibido,
lo que describen promete ser algo que nunca sucedió,
cuando el sol nació predijo que pasaría y apareció
tu sombra bajo mi cuerpo: ardiente y desinhibido.
La luna y las estrellas te miran sin razón,
¿por qué a una mortal que sólo ama a un hombre?
Es la misma que con astucia calmó mi hambre
y con sus huellas preciosa mantiene la sinrazón.
Mi amor es tan grande por ella, que maldito
es el segundo que en mi cabeza no termina su imagen,
sus besos, sus caricias y recuerdos que conmigo traje,
aquí y ahora, languidez al llevarme a ti, no lo permito.
Sin tus piernas rodeando mi cadera no soy yo,
en cualquier esquina abandono mi inspiración si no existes,
un ángel eres, del cielo que hay entre tus piernas vinistes,
no tengo nada, me lamento, me pudro como el moho.
Nunca quise tanto a nadie...........................................
(en breves días tendréis el final: lo que hizo por mí)
acompaña a mi oído sutil por seguir sus huellas,
ando despacio y sólo me fijo en lo bella
que es, en lo aclamada por mí de ser tan fértil.
Cuento mis días y resultan vanos para mí,
comparo mis letras y no son nada que no se lea,
sigo en mi camino a ti y estas curvas me marean,
temo el no estar a tu lado, allí adonde fui.
Resurge pues mi imagen de ti en mi cabeza.
De pensamientos inundo mi mente y sólo tu rostro,
lindo y hermoso es, destapa mis ojos de monstruo,
tus mejillas palpo, mi sentido se altera.
En realidad soy otro tú, uno que obediencia
ciega mantiene aquí y en el otro Universo te cuida
hasta que tu suspiro final derribarte decida
y mi alma contigo en un final llore penitencia.
Y ciego me he quedado viéndote, imaginándote,
recordándote simplemente en aquel mimodrama
que realizamos, uníamos como esclavo y su ama
a nosotros en lazos, conmigo y tú acercándote.
Lindos cabellos que con soltura se deslizaban
en tus hombros inclinados, adelantados en mi espalda
teminaban tus brazos, blancos y calientes, mi calma
se vio irrumpida en tu amor; en una horca me colgaba
senil, parecía enfermo, solitario y caído,
suspiraba por una mano fuerte que me agarrara
y me diera de comer sonrisas como la que lanzaran
tus labios cuando yo deseaba sanar tus gemidos.
Limpios y suaves pliegos de carne que forman tu boca,
la que alimentó la mía y me sopló aire puro,
refrescó mi aliento de vida, salté aquel muro,
te vi regir mis ideas, reforzar mi corazón como una roca.
Fuiste la que moldeó esa mirada, esa fijación
por mirarte y desearte, es librarme de todo,
del mal ajeno que gobierna y me escupe al lodo,
a tu lado se va todo, sólo queda la emoción.
Sin par las aves vuelan charlatanas si te vistes
de mar y gotean tus ojos sal, asustas a los quejidos
que gritan por que cedas de tu agonía, viniste sin mimos
a dar belleza a la Tierra y esta se queja de que existes;
estás maldita de hermosura y tu sudor clama tu alegría,
tu mentón hacen que tu mandíbula sea clamorosa
y que las diosas mismas te tachen de fermosa
que sin igual no tengas rival, aún no sé por qué eres mía.
Tu piel en leche formada ha sido y oscura
talentosa se vuelve para dar nicho a mi persona,
cuando muera, para ser enterrado si abandona
esta vida dentro de ti, con mi pena y mi locura.
Tus dedos acaban de terminar el camino a lo prohibido,
lo que describen promete ser algo que nunca sucedió,
cuando el sol nació predijo que pasaría y apareció
tu sombra bajo mi cuerpo: ardiente y desinhibido.
La luna y las estrellas te miran sin razón,
¿por qué a una mortal que sólo ama a un hombre?
Es la misma que con astucia calmó mi hambre
y con sus huellas preciosa mantiene la sinrazón.
Mi amor es tan grande por ella, que maldito
es el segundo que en mi cabeza no termina su imagen,
sus besos, sus caricias y recuerdos que conmigo traje,
aquí y ahora, languidez al llevarme a ti, no lo permito.
Sin tus piernas rodeando mi cadera no soy yo,
en cualquier esquina abandono mi inspiración si no existes,
un ángel eres, del cielo que hay entre tus piernas vinistes,
no tengo nada, me lamento, me pudro como el moho.
Nunca quise tanto a nadie...........................................
(en breves días tendréis el final: lo que hizo por mí)