Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Suenan los tambores de guerra
anuncian problemas meteorológicos en la mesa,
catástrofes frías, camas a la deriva
y una bola de nieve que quiso ser hoguera.
Suenan las olas de mares en furia
un saludo de manos es toda una lujuria,
ya no nos vemos de frente,
que pase el siguiente, yo paso del amor.
No hacemos nada bueno fingiendo ser amantes
de esos que en la calle se comen sin control,
y cuando cerramos las puertas nos gritamos verdades
que se han vuelto habituales invitados de honor.
Repartamos los cartones que este juego se acaba,
ultrajamos al mundo que se quiso fugar
de la cárcel más triste donde vive la nada
intentando ser eso que matamos al azar.
Aprendo de memoria el alfabeto que usaste
para decirme hasta luego con una canción,
en nombre del amor ya no vuelvo a buscarte,
lo que se ha muerto, que muera diciendo un adiós.
Caigo en medio de un mundo de falsos colores
que nunca crearon ningún cielo azul,
príncipes destrozados y magos con pociones tristes
que convierten en sapo a cualquier amor en plenitud.
Dijeron adiós los besos, las palabras de amor,
las horas en espera, el café para el desayuno,
los minutos que no volvieron a sonar en el reloj
y la falsa y cruel idea de ser tú y yo un uno.
anuncian problemas meteorológicos en la mesa,
catástrofes frías, camas a la deriva
y una bola de nieve que quiso ser hoguera.
Suenan las olas de mares en furia
un saludo de manos es toda una lujuria,
ya no nos vemos de frente,
que pase el siguiente, yo paso del amor.
No hacemos nada bueno fingiendo ser amantes
de esos que en la calle se comen sin control,
y cuando cerramos las puertas nos gritamos verdades
que se han vuelto habituales invitados de honor.
Repartamos los cartones que este juego se acaba,
ultrajamos al mundo que se quiso fugar
de la cárcel más triste donde vive la nada
intentando ser eso que matamos al azar.
Aprendo de memoria el alfabeto que usaste
para decirme hasta luego con una canción,
en nombre del amor ya no vuelvo a buscarte,
lo que se ha muerto, que muera diciendo un adiós.
Caigo en medio de un mundo de falsos colores
que nunca crearon ningún cielo azul,
príncipes destrozados y magos con pociones tristes
que convierten en sapo a cualquier amor en plenitud.
Dijeron adiós los besos, las palabras de amor,
las horas en espera, el café para el desayuno,
los minutos que no volvieron a sonar en el reloj
y la falsa y cruel idea de ser tú y yo un uno.