José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué era la percepción y el fantasma.
El regreso y el interés que se deslizó
con el sigilo del silencio,
con la embriaguez del perfume.
La suerte en los signos se comportan
con la sutileza de lo presente.
La caída en el cañón aleja el vértigo de tu rostro.
La desesperación frente a esas rocas
que no puedo detener en caída libre.
Es el instante en que revelo la forma,
la inmensa soledad, inmensa, aunque
más inmensa es la soledad en el cañón.
Allí el silencio recobra la fuerza.
El silencio me crece en la caída, en lo irreversible,
como los signos que se presentan vertiginosos,
breves, como el tiempo en que capturo esas mariposas
de las imágenes que sobrevuelan
con el flirteo de la experiencia en la telaraña.
El regreso y el interés que se deslizó
con el sigilo del silencio,
con la embriaguez del perfume.
La suerte en los signos se comportan
con la sutileza de lo presente.
La caída en el cañón aleja el vértigo de tu rostro.
La desesperación frente a esas rocas
que no puedo detener en caída libre.
Es el instante en que revelo la forma,
la inmensa soledad, inmensa, aunque
más inmensa es la soledad en el cañón.
Allí el silencio recobra la fuerza.
El silencio me crece en la caída, en lo irreversible,
como los signos que se presentan vertiginosos,
breves, como el tiempo en que capturo esas mariposas
de las imágenes que sobrevuelan
con el flirteo de la experiencia en la telaraña.
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