José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando no preguntamos
y tenemos demasiadas respuestas
el camino se presenta tan llano,
el horizonte tan nítido, tan clara
la mirada, tan cándida
la transparencia, tan inocente
anteponemos el diagnóstico y
la hipótesis y postergamos los argumentos.
La duda queda circunscrita al objeto
Es… En verdad lo es…
pero sólo un constructo abstracto,
desterrado, tembloroso, en nuestras manos.
Tan cercano, tan familiar
como ajeno a su encanto.
La identidad es un terreno
prácticamente inabarcable, inexplorable,
ni el propio sujeto
suele embarcarse en la travesía
de descubrir, de descubrirse,
de los atuendos invisibles del rey
por temor o por la verdad o por vergüenza.
Por el desconocimiento
se mantiene seguro, es un nicho.
Es que hay tanto de oculto,
es tan natural tapar el sol
con las noches.
y tenemos demasiadas respuestas
el camino se presenta tan llano,
el horizonte tan nítido, tan clara
la mirada, tan cándida
la transparencia, tan inocente
anteponemos el diagnóstico y
la hipótesis y postergamos los argumentos.
La duda queda circunscrita al objeto
Es… En verdad lo es…
pero sólo un constructo abstracto,
desterrado, tembloroso, en nuestras manos.
Tan cercano, tan familiar
como ajeno a su encanto.
La identidad es un terreno
prácticamente inabarcable, inexplorable,
ni el propio sujeto
suele embarcarse en la travesía
de descubrir, de descubrirse,
de los atuendos invisibles del rey
por temor o por la verdad o por vergüenza.
Por el desconocimiento
se mantiene seguro, es un nicho.
Es que hay tanto de oculto,
es tan natural tapar el sol
con las noches.