roberland
Poeta asiduo al portal
Digamos que hoy es viernes
y que tu pasas por mi lado;
digamos que me sonríes
y que yo caigo fascinado
por el brillo de tus ojos
por el calor de tu piel
por el color de tus labios rojos,
que aparentemente han de saber a miel.
Sigamos suponiendo y,
supongamos que caminando te intercepto,
te corto el paso;
te miro a los ojos;
te doy un abrazo
me amarro a tu cuerpo;
supongamos que te paralizas
y yo te despertara con un beso
y tú me contestaras con otro,
y yo tejiera figuritas en tu pelo
con la aguja de mis dedos;
y tú te hicieras de mi piel tatuaje
con tu cuerpo pegado al mío.
Ahora imagina que nos miramos
con curiosidad, con profundidad,
imagina que nuestras manos
se entrelazan con suavidad.
Imaginate que los latidos
acelerados de nuestros corazones
empiecen a sonar,
cada vez más rápido,
cada vez más fuerte,
por la fuerza del silencio
que circula por nuestro lado.
Digamos que hoy es viernes;
digamos que me sonríes
y que yo caigo fascinado.
Digamos que todo esto no es inventado.
Qué bonita estampa para recordar.
Digamos que hoy es viernes aunque sea lunes
o martes o sábado o domingo. Porque desde
que te conocí, ya perdí
la noción del tiempo y lo real y
solo tú eres dueña de mis versos,
de mis besos y de mi sueño
de mis risas, de mi tiempo,
que no se ajusta al del resto.
y que tu pasas por mi lado;
digamos que me sonríes
y que yo caigo fascinado
por el brillo de tus ojos
por el calor de tu piel
por el color de tus labios rojos,
que aparentemente han de saber a miel.
Sigamos suponiendo y,
supongamos que caminando te intercepto,
te corto el paso;
te miro a los ojos;
te doy un abrazo
me amarro a tu cuerpo;
supongamos que te paralizas
y yo te despertara con un beso
y tú me contestaras con otro,
y yo tejiera figuritas en tu pelo
con la aguja de mis dedos;
y tú te hicieras de mi piel tatuaje
con tu cuerpo pegado al mío.
Ahora imagina que nos miramos
con curiosidad, con profundidad,
imagina que nuestras manos
se entrelazan con suavidad.
Imaginate que los latidos
acelerados de nuestros corazones
empiecen a sonar,
cada vez más rápido,
cada vez más fuerte,
por la fuerza del silencio
que circula por nuestro lado.
Digamos que hoy es viernes;
digamos que me sonríes
y que yo caigo fascinado.
Digamos que todo esto no es inventado.
Qué bonita estampa para recordar.
Digamos que hoy es viernes aunque sea lunes
o martes o sábado o domingo. Porque desde
que te conocí, ya perdí
la noción del tiempo y lo real y
solo tú eres dueña de mis versos,
de mis besos y de mi sueño
de mis risas, de mi tiempo,
que no se ajusta al del resto.
Última edición: