Vazquiano Kevin vazquez castañon 24 de Abril de 2016 #1 ¡Que vez, dios mio, que vez!. Tuve entre mi pecho a esa señorita de pechos pulidos de la noche pasada, por unas manos, mas o menos de pianista, que solo recuerda, algunas melodias, y eso que hace siempre, florituras, cuando toca y las toca, y enternece, solo al piano...
¡Que vez, dios mio, que vez!. Tuve entre mi pecho a esa señorita de pechos pulidos de la noche pasada, por unas manos, mas o menos de pianista, que solo recuerda, algunas melodias, y eso que hace siempre, florituras, cuando toca y las toca, y enternece, solo al piano...