Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
DIME QUE ME AMAS.
Lo he pensado bien y lo voy ha hacer
pondré dos candados en mis ojos,
para que no te puedan ver y ni se te ocurra
llamar con tus parpados, porque no los abriré.
Me da igual que utilices un duelo de nariz
dejándote ganar y que pueda alcanzar,
la derrota en tú boca, que no y ya esta
que lo he decidido y no hay marcha atrás.
Ya ni quiero escuchar que me quieres
no lo quiero oír más, ahora te toca
colgar de los balcones unos crespones
que revienten en colores y digan a los vientos
ya no le quiero, ahora le amo una barbaridad,
y que besen los geranios los picos del crespón
que hagan pliegues de tallo y en un desmayo,
se dejen morir y cayendo a la calle
lancen el último suspiro en forma de corazón.
Si lo que pido es pecado, es porque soy pecador,
de la tentación de tus besos, que parten el corazón
en dos mitades iguales y para la misma razón
la que una parte se quede cómo medalla en tú cuello
y la otra se vaya al crespón sustituyendo a los geranios,
para bañarlo en lágrimas de emoción y encogerlo
y hacerlo tan chico que lo pueda utilizar
en el hueco que quedo en las dos mitades,
que me rogaron irse a vivir contigo.
Así que ya lo sabes, niña, piénsatelo
o me muero con los candados puestos,
o me matas diciendo que me amas
y si puedo elegir, mátame todos los días.
Que no tengo mayor ilusión en la vida
que llenarte las macetas del balcón de tú corazón,
con flores de besos que te digan
Tú me amas pero más te amo yo.
Lo he pensado bien y lo voy ha hacer
pondré dos candados en mis ojos,
para que no te puedan ver y ni se te ocurra
llamar con tus parpados, porque no los abriré.
Me da igual que utilices un duelo de nariz
dejándote ganar y que pueda alcanzar,
la derrota en tú boca, que no y ya esta
que lo he decidido y no hay marcha atrás.
Ya ni quiero escuchar que me quieres
no lo quiero oír más, ahora te toca
colgar de los balcones unos crespones
que revienten en colores y digan a los vientos
ya no le quiero, ahora le amo una barbaridad,
y que besen los geranios los picos del crespón
que hagan pliegues de tallo y en un desmayo,
se dejen morir y cayendo a la calle
lancen el último suspiro en forma de corazón.
Si lo que pido es pecado, es porque soy pecador,
de la tentación de tus besos, que parten el corazón
en dos mitades iguales y para la misma razón
la que una parte se quede cómo medalla en tú cuello
y la otra se vaya al crespón sustituyendo a los geranios,
para bañarlo en lágrimas de emoción y encogerlo
y hacerlo tan chico que lo pueda utilizar
en el hueco que quedo en las dos mitades,
que me rogaron irse a vivir contigo.
Así que ya lo sabes, niña, piénsatelo
o me muero con los candados puestos,
o me matas diciendo que me amas
y si puedo elegir, mátame todos los días.
Que no tengo mayor ilusión en la vida
que llenarte las macetas del balcón de tú corazón,
con flores de besos que te digan
Tú me amas pero más te amo yo.
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