Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Dime, saurina, de tus silencios.
Hoy me siento culpable de no amarte como antes,
hoy te quiero en silencio y con gritos por dentro.
Dame fuerza y conciencia para que más te bese .
Dame el reposo de estar agradecido de lo que detento:
de la vida, del aire, de la lluvia, del fuego, de la tierra,
y por encima de eso, de que aun te tengo y de este amor que crece.
Andan lentas las horas si no puedo abrazarte, lentas y tediosas,
sintiendose culpables, igual que yo me siento, respirando la vida,
que camina y tropieza.
Nuestra verja del patio se cierra lentamente.
Dime, saurina ¿que vendrá despues de nuestro tiempo?
Tus rezos en voz alta, los míos en silencio, suben en espirales;
en burbújas revestidas de amor y de colores, suben para nuestros muertos.
Dime, saurina, ¿ quién rezará por nosotros despues de nuestro tiempo?
No tengo el precipicio de la duda, sé que te quiero, con alma y cuerpo .
Y entiendo, no siempre, por qué son tus silencios.
Hoy me siento culpable de no amarte como antes,
hoy te quiero en silencio y con gritos por dentro.
Dame fuerza y conciencia para que más te bese .
Dame el reposo de estar agradecido de lo que detento:
de la vida, del aire, de la lluvia, del fuego, de la tierra,
y por encima de eso, de que aun te tengo y de este amor que crece.
Andan lentas las horas si no puedo abrazarte, lentas y tediosas,
sintiendose culpables, igual que yo me siento, respirando la vida,
que camina y tropieza.
Nuestra verja del patio se cierra lentamente.
Dime, saurina ¿que vendrá despues de nuestro tiempo?
Tus rezos en voz alta, los míos en silencio, suben en espirales;
en burbújas revestidas de amor y de colores, suben para nuestros muertos.
Dime, saurina, ¿ quién rezará por nosotros despues de nuestro tiempo?
No tengo el precipicio de la duda, sé que te quiero, con alma y cuerpo .
Y entiendo, no siempre, por qué son tus silencios.
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