Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
¿Por qué Dios se inmiscuye en asuntos humanos?
¿Por qué el hombre lo hace en asuntos divinos?
Son éstos tiempos duros para los asesinos.
Imposible es el trato entre iguales, hermanos.
Dos formas de morir, solamente dos sinos,
y ya pronto veremos qué se traen entre manos.
Son creyentes y ateos, ¿o sólo son gusanos?
¿Llevo a Dios en el pecho o entre los intestinos?
Qué duda existencial. Tamaño atrevimiento.
Me habitan tantos yos como humanos la Tierra.
Haya paz entre ellos, o iremos a la guerra.
“No juego en ningún bando, el hombre al hombre entierra,
mis letras han dejado de lado el Testamento
que a todos nos separa, me cuelguen si es que miento.”
¿Por qué el hombre lo hace en asuntos divinos?
Son éstos tiempos duros para los asesinos.
Imposible es el trato entre iguales, hermanos.
Dos formas de morir, solamente dos sinos,
y ya pronto veremos qué se traen entre manos.
Son creyentes y ateos, ¿o sólo son gusanos?
¿Llevo a Dios en el pecho o entre los intestinos?
Qué duda existencial. Tamaño atrevimiento.
Me habitan tantos yos como humanos la Tierra.
Haya paz entre ellos, o iremos a la guerra.
“No juego en ningún bando, el hombre al hombre entierra,
mis letras han dejado de lado el Testamento
que a todos nos separa, me cuelguen si es que miento.”