leoncio
Poeta recién llegado
Dio tiempo y vida
Asoma a sus ojos una lágrima
cultivada por deseos y agonía
que le dio ese ingrato recuerdo
del hombre que la acogía.
Un sincero suspiro resaltaba
de su más siniestro pecho
al saber que de todo ego
no tenia palabra, no tenia nada.
Pero de un espirito divino
llego la dulce y eterna salvación
sacrificio de un hombre
por lo que a todos llamamos amor
¡Dio tiempo y vida!
por rescatarla de garras tan corruptas
que encerraban su alma pura
que nunca tuvo cupo a deleitar
los placeres de la entrega absoluta.
¡Dio tiempo y vida!
y aunque al final su alma se aparto
del cuerpo que a el sostenía,
le dejo una clara regalía, la cual era:
el amor sin medida, cual recordó
el resto de su vida, aunque su cuerpo
siguiera poseída por esas garras
sin amor y llenas de mentira
Asoma a sus ojos una lágrima
cultivada por deseos y agonía
que le dio ese ingrato recuerdo
del hombre que la acogía.
Un sincero suspiro resaltaba
de su más siniestro pecho
al saber que de todo ego
no tenia palabra, no tenia nada.
Pero de un espirito divino
llego la dulce y eterna salvación
sacrificio de un hombre
por lo que a todos llamamos amor
¡Dio tiempo y vida!
por rescatarla de garras tan corruptas
que encerraban su alma pura
que nunca tuvo cupo a deleitar
los placeres de la entrega absoluta.
¡Dio tiempo y vida!
y aunque al final su alma se aparto
del cuerpo que a el sostenía,
le dejo una clara regalía, la cual era:
el amor sin medida, cual recordó
el resto de su vida, aunque su cuerpo
siguiera poseída por esas garras
sin amor y llenas de mentira