• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Discursos-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo sé de palabras

de palabras que escuchan

los seres invertebrados,

los colegios de escolapios, sé

las tristezas irredentas

de periscopios y albañiles,

de los obreros sencillos con grandes

manos corrosivas. Sé

de palabras que oyen

distantes los heroicos combatientes,

los legendarios mastodontes,

las fábricas de forjas de hierro

incandescente y la gran sombra

que muele los discos de la bicicleta.

Sé cómo muerden los ríos de lava

y las muñecas mugrientas llenas de sabañones.

Sé cómo se fragua el agua en los depósitos

de arena, cómo se administran los bienes

en las despóticas plazas burocráticas.

Llenas de duendes, los días, las noches,

se plagian.







Reciben

el hedor pestilente de miles de manos segadas

de canciones inveteradas de ánimos inciviles,

de proteicos tubos dentales que ejercen su voluntad

titánica, y escucho, desde el ala espiritual que me cubre,

mil espíritus arrojados como una tiniebla a la imparcial

tiniebla totalizante. Sé que existo, como las hojas

venales, las orugas mefíticas y los odios insaciables.

Y escucho lejano el desprecio insólito en el que

mezclan sus gárgaras los demonios del hambre.

En mí se proyectan largas alas diezmadas,

triturados hálitos plastificados, mansedumbres,

herrumbres políticas que desdeñan países y naciones

enteras. Mi alma busca el placer en la llanura

intermitente, labios que buscan su goce en la especulación

como rameras convergentes en las planicies y en los

sustitutos del sótano. Mi cuerpo descansa

apófisis tumultuaria como una prostituta

cuyo deceso a nadie importa, como el cuello

de un cisne blanco y apocalíptico, me tiemblan

las enajenadas frutas de los árboles sencillos.

Mis discos predilectos, la fauna que alimenta

mi techumbre y el amuleto que irradia paz y descanso

ante los apócrifos lamentos, todo, me insinúa

su bondad domeñable su apetito emancipado.

Mi discurso fecunda las ranuras de los roquedales,

los árboles putrefactos que enardecen piras coloquiales,

mis llantos entretejidos con la saliva de los hombres

desnudos. Busco mi ínclita perforación labial,

los contrastes, el exiguo y condenatorio

miembro viril que al solo contacto hunda su carne.

Placeres, reinos debilitados, sombrías ejecuciones

de machos cabríos en masa, todos, son insinuaciones

de falsas idolatrías, de profetas fértiles en palabras.

Por qué me quieres, oh, poeta? Si en tu fértil

llanura, crecen los dilatados ogros conjeturales,

y las hipocondrías elevan el castigo máximo

de la cabra o del reno, contaminados por la desolación

ambigua del paisaje. Oh, profeta, constitutivo,

mi alma gemela, renace para mí de tus infernales

lamentos atiborrados de mensajes.

©
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba