Divagando por el bosque

Katia N. Barillas

Radio Cultural-Literario*Escritor*Poeta*Declamador
Divagando por el bosque entre árboles sin hojas;

escucho el roce de las piedras

arrastradas lentamente por el agua de los ríos;

abriendo a paso lento su ruta por el follaje

hasta acabar con la duda que sin piedad se ha clavado

al centro del alma del sol que ya no es incandescente

y envejece día a día.


El horizonte me guía cuando el sol se alza en cielo.

Mi corazón palpita ahogando sus deseos.

En las olas del mar navega el grito que clama

por el sigilo dormido en los ojos azabache

[de amarillos girasoles,

que buscan en el amor a la fuente que ha secado

el flujo de sus pasiones.


Observo en el infinito el vuelo de las gaviotas…

no hay aguja en la bitácora indicándoles la ruta,

se dirigen por instinto hacia el sur de la emoción,

y sobre las motas blancas del cielo bicolor

se desmayan por la sed que las asfixia de calor.


Quisiera ser como ellas… saber hacia dónde voy;

descubrir en las estrellas cómo he de encontrarte a vos;

viajar con la ilusión del amor…y un nuevo día,

encontrar tu fiel sonrisa para amagar mi dolor.

Refrescarme bajo el cedro o a la sombra de abedules;

y junto al quieto manantial, cantar mis versos a la luna,

bosquejándole esperanzas como en una canción de cuna.


Regresa a mí ese día en este presente aciago.

Las páginas amarillas del libro de los recuerdos

se han quedado disecadas en el cajón del pasado

junto a la tinta indeleble con que he escrito este poema,

que luce descolorida al desbordarse en el valle

el llanto de tantas penas.

 
Gracitas y espero tenerla de nuevo pronto después de esos días que estará ausente y que parecerán eternos para quienes degustamos de la calidad de su poesía. Un abrazo,
 
Divagando por el bosque entre árboles sin hojas;






escucho el roce de las piedras



arrastradas lentamente por el agua de los ríos;



abriendo a paso lento su ruta por el follaje



hasta acabar con la duda que sin piedad se ha clavado



al centro del alma del sol que ya no es incandescente



y envejece día a día.




El horizonte me guía cuando el sol se alza en cielo.



Mi corazón palpita ahogando sus deseos.



En las olas del mar navega el grito que clama



por el sigilo dormido en los ojos azabache



[de amarillos girasoles,



que buscan en el amor a la fuente que ha secado



el flujo de sus pasiones.




Observo en el infinito el vuelo de las gaviotas…



no hay aguja en la bitácora indicándoles la ruta,



se dirigen por instinto hacia el sur de la emoción,



y sobre las motas blancas del cielo bicolor



se desmayan por la sed que las asfixia de calor.




Quisiera ser como ellas… saber hacia dónde voy;



descubrir en las estrellas cómo he de encontrarte a vos;



viajar con la ilusión del amor…y un nuevo día,



encontrar tu fiel sonrisa para amagar mi dolor.



Refrescarme bajo el cedro o a la sombra de abedules;



y junto al quieto manantial, cantar mis versos a la luna,



bosquejándole esperanzas como en una canción de cuna.




Regresa a mí ese día en este presente aciago.



Las páginas amarillas del libro de los recuerdos



se han quedado disecadas en el cajón del pasado



junto a la tinta indeleble con que he escrito este poema,



que luce descolorida al desbordarse en el valle



el llanto de tantas penas.




KATIA

¡Qué imágenes!

Anhelo que el horizonte
te guíe por buenos rumbos.

Abrazos poéticos con estrellas.
 
Divagando por el bosque entre árboles sin hojas;
escucho el roce de las piedras
arrastradas lentamente por el agua de los ríos;
abriendo a paso lento su ruta por el follaje
hasta acabar con la duda que sin piedad se ha clavado
al centro del alma del sol que ya no es incandescente
y envejece día a día.
El horizonte me guía cuando el sol se alza en cielo.
Mi corazón palpita ahogando sus deseos.
En las olas del mar navega el grito que clama
por el sigilo dormido en los ojos azabache
[de amarillos girasoles,
que buscan en el amor a la fuente que ha secado
el flujo de sus pasiones.
Observo en el infinito el vuelo de las gaviotas…
no hay aguja en la bitácora indicándoles la ruta,
se dirigen por instinto hacia el sur de la emoción,
y sobre las motas blancas del cielo bicolor
se desmayan por la sed que las asfixia de calor.
Quisiera ser como ellas… saber hacia dónde voy;
descubrir en las estrellas cómo he de encontrarte a vos;
viajar con la ilusión del amor…y un nuevo día,
encontrar tu fiel sonrisa para amagar mi dolor.
Refrescarme bajo el cedro o a la sombra de abedules;
y junto al quieto manantial, cantar mis versos a la luna,
bosquejándole esperanzas como en una canción de cuna.



Regresa a mí ese día en este presente aciago.
Las páginas amarillas del libro de los recuerdos
se han quedado disecadas en el cajón del pasado
junto a la tinta indeleble con que he escrito este poema,
que luce descolorida al desbordarse en el valle
el llanto de tantas penas.



AMIGA POETISA.. ES HERMOSO VIVIR ESAS IMÁGENES QUE AUNQUE TRISTES Y ENMARAÑADAS POR RECUERDOS DIFÍCILES...LUCHAN POR SALIR COMO LAS GAVIOTAS QUE ENCUENTRAN EL RUMBO CUANDO SEGURAS SE DIRIGEN AL SUR... AMIGA ES PRECIOSO TU POEMA LLENO DE IMÁGENES QUE HACEN SENTIR ESE VIAJE POR EL BOSQUE

ESTRELLAS A TU PLUMA
UN ABRAZO...
MiSiVI
CON EL ALMA SIGUE AMANDO!
 
Gracias por recorrer el camino de mis letras. Un abrazo,
AMIGA POETISA.. ES HERMOSO VIVIR ESAS IMÁGENES QUE AUNQUE TRISTES Y ENMARAÑADAS POR RECUERDOS DIFÍCILES...LUCHAN POR SALIR COMO LAS GAVIOTAS QUE ENCUENTRAN EL RUMBO CUANDO SEGURAS SE DIRIGEN AL SUR... AMIGA ES PRECIOSO TU POEMA LLENO DE IMÁGENES QUE HACEN SENTIR ESE VIAJE POR EL BOSQUE

ESTRELLAS A TU PLUMA
UN ABRAZO...
MiSiVI
CON EL ALMA SIGUE AMANDO!
 
Divagando por el bosque entre árboles sin hojas;
escucho el roce de las piedras
arrastradas lentamente por el agua de los ríos;
abriendo a paso lento su ruta por el follaje
hasta acabar con la duda que sin piedad se ha clavado
al centro del alma del sol que ya no es incandescente
y envejece día a día.

El horizonte me guía cuando el sol se alza en cielo.
Mi corazón palpita ahogando sus deseos.
En las olas del mar navega el grito que clama
por el sigilo dormido en los ojos azabache
[de amarillos girasoles,
que buscan en el amor a la fuente que ha secado
el flujo de sus pasiones.

Observo en el infinito el vuelo de las gaviotas…
no hay aguja en la bitácora indicándoles la ruta,
se dirigen por instinto hacia el sur de la emoción,
y sobre las motas blancas del cielo bicolor
se desmayan por la sed que las asfixia de calor.

Quisiera ser como ellas… saber hacia dónde voy;
descubrir en las estrellas cómo he de encontrarte a vos;
viajar con la ilusión del amor…y un nuevo día,
encontrar tu fiel sonrisa para amagar mi dolor.
Refrescarme bajo el cedro o a la sombra de abedules;
y junto al quieto manantial, cantar mis versos a la luna,
bosquejándole esperanzas como en una canción de cuna.


Regresa a mí ese día en este presente aciago.
Las páginas amarillas del libro de los recuerdos
se han quedado disecadas en el cajón del pasado
junto a la tinta indeleble con que he escrito este poema,
que luce descolorida al desbordarse en el valle
el llanto de tantas penas.


bellisimo poema Katia, con imagenes totalmente visibles y sentimiento profundo ante lo que se va, lo que se hace viejo, mis estrellas y besos de mar. Conxa
 
Katia
en el bosque todo es más difuso porque nos desorienta
sal al claro del valle y verás más claro el horizonte
así tus pasos te guiarán hasta la meta cierta
y sin perder el rumbo que camina sin norte.
Muy grato pasear por la divagación de este bosque...
Bssstos poeta
 
Gracias por el consejo y por pasar dejando gotas de rocío sobre las hojas de mis versos. Un abrazo,
Katia
en el bosque todo es más difuso porque nos desorienta
sal al claro del valle y verás más claro el horizonte
así tus pasos te guiarán hasta la meta cierta
y sin perder el rumbo que camina sin norte.
Muy grato pasear por la divagación de este bosque...
Bssstos poeta
 

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