Katia N. Barillas
Radio Cultural-Literario*Escritor*Poeta*Declamador
Divagando por el bosque entre árboles sin hojas;
escucho el roce de las piedras
arrastradas lentamente por el agua de los ríos;
abriendo a paso lento su ruta por el follaje
hasta acabar con la duda que sin piedad se ha clavado
al centro del alma del sol que ya no es incandescente
y envejece día a día.
El horizonte me guía cuando el sol se alza en cielo.
Mi corazón palpita ahogando sus deseos.
En las olas del mar navega el grito que clama
por el sigilo dormido en los ojos azabache
[de amarillos girasoles,
que buscan en el amor a la fuente que ha secado
el flujo de sus pasiones.
Observo en el infinito el vuelo de las gaviotas
no hay aguja en la bitácora indicándoles la ruta,
se dirigen por instinto hacia el sur de la emoción,
y sobre las motas blancas del cielo bicolor
se desmayan por la sed que las asfixia de calor.
Quisiera ser como ellas
saber hacia dónde voy;
descubrir en las estrellas cómo he de encontrarte a vos;
viajar con la ilusión del amor
y un nuevo día,
encontrar tu fiel sonrisa para amagar mi dolor.
Refrescarme bajo el cedro o a la sombra de abedules;
y junto al quieto manantial, cantar mis versos a la luna,
bosquejándole esperanzas como en una canción de cuna.
Regresa a mí ese día en este presente aciago.
Las páginas amarillas del libro de los recuerdos
se han quedado disecadas en el cajón del pasado
junto a la tinta indeleble con que he escrito este poema,
que luce descolorida al desbordarse en el valle
el llanto de tantas penas.