Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
DIVAGANDO SENTIMIENTOS.
Cayo de lado el remanso de las flores
almohada de colores
para absorber mi llanto.
Al canto de ruiseñores saetas se quedan colgando
entre el entresijo de los tallos
oídos que lloran el silbido de las canciones.
Silencios en mis labios
tambores en el pensamiento
no existen ecos en los amores.
Pensar que había terminado
cuando es más de lo mismo
muerte en vida yace el sueño.
Me quedo al otro lado del espejo
ni molesto ni hago ruido
sólo soy el soplido que ama callado.
No soy mucho
por eso no puedo dar tanto
pequeñito con las manos abiertas.
Ni deslumbro ni irradio
ni ángel ni diablo
silueta que pasa desapercibida.
Posiblemente la lágrima
de un ciprés solitario
sea la representación de mi nada.
¿Dónde estabas entonces?
Dejaste la llave en la cerradura
y me quede sentado esperando.
Ya no hay esperanza
el milagro fue la quimera
que deseo mi corazón.
Y en el quicio de la puerta
se quedara grabado
después de mi
lo mucho que te amo.
Simplemente Juan José Marin.
Cayo de lado el remanso de las flores
almohada de colores
para absorber mi llanto.
Al canto de ruiseñores saetas se quedan colgando
entre el entresijo de los tallos
oídos que lloran el silbido de las canciones.
Silencios en mis labios
tambores en el pensamiento
no existen ecos en los amores.
Pensar que había terminado
cuando es más de lo mismo
muerte en vida yace el sueño.
Me quedo al otro lado del espejo
ni molesto ni hago ruido
sólo soy el soplido que ama callado.
No soy mucho
por eso no puedo dar tanto
pequeñito con las manos abiertas.
Ni deslumbro ni irradio
ni ángel ni diablo
silueta que pasa desapercibida.
Posiblemente la lágrima
de un ciprés solitario
sea la representación de mi nada.
¿Dónde estabas entonces?
Dejaste la llave en la cerradura
y me quede sentado esperando.
Ya no hay esperanza
el milagro fue la quimera
que deseo mi corazón.
Y en el quicio de la puerta
se quedara grabado
después de mi
lo mucho que te amo.
Simplemente Juan José Marin.
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