despertando
Poeta adicto al portal
Sentada en la era Barreiro,
junto a los píes del Diviso,
escucho el canto del cuco,
alejada de lo oscuro
me embeleso en la llanura
en su olor y su espesura.
¡Oh cántico de caricias!,
que nos tornas a la gracia.
¡Oh bosque del Amor!,
que nos seduces con tu voz;
nos sonríes al corazón,
y conviertes este entorno
en un lugar con más color,
más belleza y esplendor.
¡Oh luz del redentor!,
que iluminas estos valles,
praderas y manantiales;
donde germina el Amor,
la alegría y el clamor.
junto a los píes del Diviso,
escucho el canto del cuco,
alejada de lo oscuro
me embeleso en la llanura
en su olor y su espesura.
¡Oh cántico de caricias!,
que nos tornas a la gracia.
¡Oh bosque del Amor!,
que nos seduces con tu voz;
nos sonríes al corazón,
y conviertes este entorno
en un lugar con más color,
más belleza y esplendor.
¡Oh luz del redentor!,
que iluminas estos valles,
praderas y manantiales;
donde germina el Amor,
la alegría y el clamor.