café en chernobyl
Poeta recién llegado
Me empieza a doler esta soledad,
de cianuro, de poliuretano, de fasces,
de hogar.
Vivo en un cubo. Cuadrado medido
con catalejos, baúles abiertos
con humus.
He perdido compañía y soy solo
carne dentro de una ducha.
Nunca me gustó el hielo, pero si
la montaña.
Pero a ésta le falta solana y calina.
Mi viejos amigos ya no están.
Tengo miedo de quedarme loco,
las realidades son triángulos de noche
en un desayuno sin café.
Donde me apuras y donde no hago
la tarea.
Cuando menos me doy cuenta,
los cerezos se vegetan
entre los brincos de la liebre.
Ella está encerrada,
en su jaula de hierro, de carabina
y de palabra.
Los ecos de lo que alguna vez
fui y tuve tan solo son migajas.
En mi hambre.
Qué triste es ser poeta.
de cianuro, de poliuretano, de fasces,
de hogar.
Vivo en un cubo. Cuadrado medido
con catalejos, baúles abiertos
con humus.
He perdido compañía y soy solo
carne dentro de una ducha.
Nunca me gustó el hielo, pero si
la montaña.
Pero a ésta le falta solana y calina.
Mi viejos amigos ya no están.
Tengo miedo de quedarme loco,
las realidades son triángulos de noche
en un desayuno sin café.
Donde me apuras y donde no hago
la tarea.
Cuando menos me doy cuenta,
los cerezos se vegetan
entre los brincos de la liebre.
Ella está encerrada,
en su jaula de hierro, de carabina
y de palabra.
Los ecos de lo que alguna vez
fui y tuve tan solo son migajas.
En mi hambre.
Qué triste es ser poeta.