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Dolores en alquimia.

Alberto Niño Martínez

Poeta adicto al portal
LA SALVAJE MADRE DE CUPIDO
Mater saeva cupidinum









Dolores en Alquimia


800px-John_Constable_025.jpg


Agita la tempestad el muelle de abrigo,
mi amnesia en copa de vino
ancla tu recuerdo como beso marino
dejando mis muelas de sal como testigo.

Voy y regreso,
nómade de tus besos.

No eres tú, no soy yo;
Lo que no se explica es cargo del destino.

Sueño mi mar en alas de esperanza,

pintando con lápiz de roble
sin tinta marina.

Magdalena daga,
garganta estelar,

duerme la magia de mis cartas,
en fugaces estrellas que barajo y doy,
con mano desconocida.


¡Ay! mi vida
de transpirados sentidos,
fueron tus besos la alquimia de todos los sonidos,
el mar fue nada,
sus albos dientes taladraron la arena
mientras al sol danzaban en sinfonía tus olivos.


Fuiste mayor;
Al río en caudal y al cuerpo en tejidos,

de senos rosa fundidos,
el verdugo que decapitó el tiempo
azotando sobre roca el olvido.


Arranca la piel de mi alma,
graba a fuego tu nombre sobre mis huesos perdidos.

Y que en tempestad de aire sordo y lluvia mordida,
como vieja armadura de secas astillas,
se incineren
mis dolores
y transmuten las cenizas
en fértiles semillas para una nueva partida.
_________________
_____________________________
De la serie, La Salvaje Madre de Cupido, Coyhaique-Chile, Dic. de 2011
Copyright © 2012 Alberto Niño Martínez
Todos los Derechos Reservados
Registro interno de Artes y Cultura:91780917-RCI:421259.12

 
Última edición:
Alberto Niño Martínez;3833040 dijo:
LA SALVAJE MADRE DE CUPIDO
Mater saeva cupidinum


Dolores en Alquimia


800px-John_Constable_025.jpg


Agita la tempestad el muelle de abrigo,
mi amnesia en copa de vino
ancla tu recuerdo como beso marino
dejando mis muelas de sal como testigo.

Voy y regreso,
nómade de tus besos.

No eres tú, no soy yo;
Lo que no se explica es cargo del destino.

Sueño mi mar en alas de esperanza,

pintando con lápiz de roble
sin tinta marina.

Magdalena daga,
garganta estelar,

duerme la magia de mis cartas,
en fugaces estrellas que barajo y doy,
con mano desconocida.


¡Ay! mi vida
de transpirados sentidos,
fueron tus besos la alquimia de todos los sonidos,
el mar fue nada,
sus albos dientes taladraron la arena
mientras al sol danzaban en sinfonía tus olivos.


Fuiste mayor;
Al río en caudal y al cuerpo en tejidos,

de senos rosa fundidos,
el verdugo que decapitó el tiempo
azotando sobre roca el olvido.


Arranca la piel de mi alma,
graba a fuego tu nombre sobre mis huesos perdidos.

Y que en tempestad de aire sordo y lluvia mordida,
como vieja armadura de secas astillas,
se incineren
mis dolores
y transmuten las cenizas
en fértiles semillas para una nueva partida.
_________________
_____________________________
De la serie, La Salvaje Madre de Cupido, Coyhaique-Chile, Dic. de 2011
Copyright © 2012 Alberto Niño Martínez
Todos los Derechos Reservados
ISBN:91780917-RCI:421259.12






Es un poema precioso,
donde nos regalas mucha metáforas,
donde se vive las imágenes que nos transmites,
ha sido un placer pasar por tus letras, un beso
y feliz año 2012.
 
La riqueza de las imágenes y metáforas perforan el sema de las palabras permitiéndonos abrir las alas en busca de otros significados.
Una belleza.
Saluditos
 
Un mar de versos enamorados
que llegan al lector como una vorágine
de sentimientos profundos.

Felicitaciones Alberto un gran poema
Aplausos y estrellas amigo
Feliz 2012
 
Querido Amigo Alberto. Muy bellas letras y metáforas, donde tus sentimientos, y recuerdos
afloran, con lo que guarda tu alma. Un placer leerte de nuevo. Estrellas, felicitaciones
Besos y Abrazos Uruguayos
 
Es impresionante la sensación que dejan tus versos.

Marcas con este poema tan elegante,
el sentido que despierta con suspiros;
no serían suficiente los papiros,
pues el papel no sería relevante.

Felicidades amigo.

Joel
 
Hermosísimos versos amigo poeta, un placer haber pasado por ellos, gracias por compartirlos. Un gran abrazo y miles de besos.
 
alberto niño martínez;3833040 dijo:
la salvaje madre de cupido
mater saeva cupidinum








dolores en alquimia


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agita la tempestad el muelle de abrigo,
mi amnesia en copa de vino
ancla tu recuerdo como beso marino
dejando mis muelas de sal como testigo.

voy y regreso,
nómade de tus besos.

no eres tú, no soy yo;
lo que no se explica es cargo del destino.

sueño mi mar en alas de esperanza,

pintando con lápiz de roble
sin tinta marina.

magdalena daga,
garganta estelar,

duerme la magia de mis cartas,
en fugaces estrellas que barajo y doy,
con mano desconocida.


¡ay! Mi vida
de transpirados sentidos,
fueron tus besos la alquimia de todos los sonidos,
el mar fue nada,
sus albos dientes taladraron la arena
mientras al sol danzaban en sinfonía tus olivos.


fuiste mayor;
al río en caudal y al cuerpo en tejidos,

de senos rosa fundidos,
el verdugo que decapitó el tiempo
azotando sobre roca el olvido.


arranca la piel de mi alma,
graba a fuego tu nombre sobre mis huesos perdidos.

y que en tempestad de aire sordo y lluvia mordida,
como vieja armadura de secas astillas,
se incineren
mis dolores
y transmuten las cenizas
en fértiles semillas para una nueva partida.
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_____________________________
de la serie, la salvaje madre de cupido, coyhaique-chile, dic. De 2011
copyright © 2012 alberto niño martínez
todos los derechos reservados
isbn:91780917-rci:421259.12





me encanto!!! Un poema muy bien escrito, de principio a fin...
Con un final de aquellos!!
Lindas imÁgenes, linda musicalidad y estructura.
Felicidades querido alberto
buen trabajo.
Abrazos isleÑos.
Pincoya
 
Alberto quiero decirte que me has impresionado con tu talento, la verdad cada verso es una entrega de tu magestuosa inspiración que late como un latido en cada palabra expuesta. Es un deleite poder disfrutar de tu escritura. Todos los honores querido amigo por tu elocuente entrega.
 
Ay amigo Alberto, cómo se sienten tus versos, traspasan la piel y llegan directos al alma. Rezuman amor y romanticismo, haciendo que quien los lea se pierda en el infinito... amor. Me encantó leerte, querido amigo. Besazos, millones de estrellas y repu merecida, a ver la dichosa maquinita.

Alberto Niño Martínez;3833040 dijo:
LA SALVAJE MADRE DE CUPIDO
Mater saeva cupidinum








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Agita la tempestad el muelle de abrigo,
mi amnesia en copa de vino
ancla tu recuerdo como beso marino
dejando mis muelas de sal como testigo.

Voy y regreso,
nómade de tus besos.

No eres tú, no soy yo;
Lo que no se explica es cargo del destino.

Sueño mi mar en alas de esperanza,

pintando con lápiz de roble
sin tinta marina.

Magdalena daga,
garganta estelar,

duerme la magia de mis cartas,
en fugaces estrellas que barajo y doy,
con mano desconocida.


¡Ay! mi vida
de transpirados sentidos,
fueron tus besos la alquimia de todos los sonidos,
el mar fue nada,
sus albos dientes taladraron la arena
mientras al sol danzaban en sinfonía tus olivos.


Fuiste mayor;
Al río en caudal y al cuerpo en tejidos,

de senos rosa fundidos,
el verdugo que decapitó el tiempo
azotando sobre roca el olvido.


Arranca la piel de mi alma,
graba a fuego tu nombre sobre mis huesos perdidos.

Y que en tempestad de aire sordo y lluvia mordida,
como vieja armadura de secas astillas,
se incineren
mis dolores
y transmuten las cenizas
en fértiles semillas para una nueva partida.
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Copyright © 2012 Alberto Niño Martínez
Todos los Derechos Reservados
ISBN:91780917-RCI:421259.12


 
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Agita la tempestad el muelle de abrigo,
mi amnesia en copa de vino
ancla tu recuerdo como beso marino
dejando mis muelas de sal como testigo.

Voy y regreso,
nómade de tus besos.

No eres tú, no soy yo;
Lo que no se explica es cargo del destino.

Sueño mi mar en alas de esperanza,

pintando con lápiz de roble
sin tinta marina.

Magdalena daga,
garganta estelar,

duerme la magia de mis cartas,
en fugaces estrellas que barajo y doy,
con mano desconocida.


¡Ay! mi vida
de transpirados sentidos,
fueron tus besos la alquimia de todos los sonidos,
el mar fue nada,
sus albos dientes taladraron la arena
mientras al sol danzaban en sinfonía tus olivos.


Fuiste mayor;
Al río en caudal y al cuerpo en tejidos,

de senos rosa fundidos,
el verdugo que decapitó el tiempo
azotando sobre roca el olvido.


Arranca la piel de mi alma,
graba a fuego tu nombre sobre mis huesos perdidos.

Y que en tempestad de aire sordo y lluvia mordida,
como vieja armadura de secas astillas,
se incineren
mis dolores
y transmuten las cenizas
en fértiles semillas para una nueva partida.
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De la serie, La Salvaje Madre de Cupido, Coyhaique-Chile, Dic. de 2011
Copyright © 2012 Alberto Niño Martínez
Todos los Derechos Reservados
ISBN:91780917-RCI:421259.12





ALBERTO

Aplausos a tus románticos y
esperanzadores versos.

Un fuerte abrazo.
 
Alberto Niño Martínez;3833040 dijo:
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Agita la tempestad el muelle de abrigo,
mi amnesia en copa de vino
ancla tu recuerdo como beso marino
dejando mis muelas de sal como testigo.

Voy y regreso,
nómade de tus besos.

No eres tú, no soy yo;
Lo que no se explica es cargo del destino.

Sueño mi mar en alas de esperanza,

pintando con lápiz de roble
sin tinta marina.

Magdalena daga,
garganta estelar,

duerme la magia de mis cartas,
en fugaces estrellas que barajo y doy,
con mano desconocida.


¡Ay! mi vida
de transpirados sentidos,
fueron tus besos la alquimia de todos los sonidos,
el mar fue nada,
sus albos dientes taladraron la arena
mientras al sol danzaban en sinfonía tus olivos.


Fuiste mayor;
Al río en caudal y al cuerpo en tejidos,

de senos rosa fundidos,
el verdugo que decapitó el tiempo
azotando sobre roca el olvido.


Arranca la piel de mi alma,
graba a fuego tu nombre sobre mis huesos perdidos.

Y que en tempestad de aire sordo y lluvia mordida,
como vieja armadura de secas astillas,
se incineren
mis dolores
y transmuten las cenizas
en fértiles semillas para una nueva partida.
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Copyright © 2012 Alberto Niño Martínez
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Estimado Alberto Niño, excelente poema de amor, donde se lucen mucho las imágenes que tu le has puesto y en los dejes de nostalgia, se vislumbra mas aún, el verdadero amor, hasta en las cenizas, magnífico trabajo poeta amigo.

Recibe mis felicitaciones tocayo, estrellas merecidas y veremos si me permiten reputación, pues la merece el texto.
Un fuerte abrazo, hasta donde te encuentres.



Hector Alberto Villarruel.
 
Última edición:

Hola Alberto:

Es bueno saber que ya estás bien de salud, y que
podrems ocntar con tu pluma, para deleitarnos
con tus magistrales poemas.
Un gusto navegar de nuevo por el mar de tus versos.
Saludos cordiales.

El Armador de Sonetos
pro.gif
 
Última edición:
Saludos Alberto Niño Martínez.

Que bello poema Alberto, profundo como el mar e infinito como el romance. Saludos.
 
Una hermosa producción del sentimiento mismo. Saludos,
Alberto Niño Martínez;3833040 dijo:
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Mater saeva cupidinum








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Agita la tempestad el muelle de abrigo,
mi amnesia en copa de vino
ancla tu recuerdo como beso marino
dejando mis muelas de sal como testigo.

Voy y regreso,
nómade de tus besos.

No eres tú, no soy yo;
Lo que no se explica es cargo del destino.

Sueño mi mar en alas de esperanza,

pintando con lápiz de roble
sin tinta marina.

Magdalena daga,
garganta estelar,

duerme la magia de mis cartas,
en fugaces estrellas que barajo y doy,
con mano desconocida.


¡Ay! mi vida
de transpirados sentidos,
fueron tus besos la alquimia de todos los sonidos,
el mar fue nada,
sus albos dientes taladraron la arena
mientras al sol danzaban en sinfonía tus olivos.


Fuiste mayor;
Al río en caudal y al cuerpo en tejidos,

de senos rosa fundidos,
el verdugo que decapitó el tiempo
azotando sobre roca el olvido.


Arranca la piel de mi alma,
graba a fuego tu nombre sobre mis huesos perdidos.

Y que en tempestad de aire sordo y lluvia mordida,
como vieja armadura de secas astillas,
se incineren
mis dolores
y transmuten las cenizas
en fértiles semillas para una nueva partida.
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