Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Soy flecha que al no encontrar
su diana se ha perdido en el infinito
alegremente absurdo de la búsqueda.
Jamás han existido el tesoro escondido
de los Mayas, la piedra filosofal
de los alquimistas, dios uno y trino
entre sotanas, el amor dentro
de unos ojos de hielo ni mi sombra
en el reflejo de un fondo negro.
Cuando me contraté para poner en marcha
los relojes de arena parados
vaciándoles, cómo no, su contenido
fue porque me aburría de tanta exactitud
anglosajona y de la medida de todas las cosas.
Así pues, con los diversos rostros
que poseo me divierte eructarle
al viento huracanado y blasfemar
cuando piso una mantis religiosa
y lanzarle versos con espinas al pasado
mientras pierdo al ajedrez con el futuro.
su diana se ha perdido en el infinito
alegremente absurdo de la búsqueda.
Jamás han existido el tesoro escondido
de los Mayas, la piedra filosofal
de los alquimistas, dios uno y trino
entre sotanas, el amor dentro
de unos ojos de hielo ni mi sombra
en el reflejo de un fondo negro.
Cuando me contraté para poner en marcha
los relojes de arena parados
vaciándoles, cómo no, su contenido
fue porque me aburría de tanta exactitud
anglosajona y de la medida de todas las cosas.
Así pues, con los diversos rostros
que poseo me divierte eructarle
al viento huracanado y blasfemar
cuando piso una mantis religiosa
y lanzarle versos con espinas al pasado
mientras pierdo al ajedrez con el futuro.
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