Rubén Ferles
Poeta recién llegado
Uno más dando oscuros pasos
buscando un diminuto haz de luz entre tanta sombra,
recorriendo largas y frías estancias
a través de cuerpos reventados
por el alcohol y la droga,
cicatrices de hojas oxidadas,
agujas y laminas de plata mil veces quemadas.
Rostros cansados, miradas apagadas
que ni sienten ni hacen sentir nada,
condenas y cientos de batallas,
no pueden fingir la mochila a sus espaldas,
cuatro décadas más una semana de años
y nadie me podría decir ayer
donde estaría mañana.
Cuando la noche estaba cansada
doce y un esquife llegan a la playa,
pares de raquíticas piernas en la arena se clavan,
¿Has visto a Mohamed?
una sirena se lo llevo al alba,
entre abrazos y lagrimas rezan por su alma,
mientras los hombres blancos
los engrilletan por la espalda.
Azules luces y trajes verdes
los encaminan hacia se soñado oasis
¡ESTAMOS EN ESPAÑA!
días más tarde, el que más suerte tuvo
descansa al lado de mi cama,
no duerme, no come, nunca dice nada,
llora en silencio a Mohamed
apretando contra su pecho
de su hermano la medalla,
nadie le podría decir ayer donde estaría mañana.
buscando un diminuto haz de luz entre tanta sombra,
recorriendo largas y frías estancias
a través de cuerpos reventados
por el alcohol y la droga,
cicatrices de hojas oxidadas,
agujas y laminas de plata mil veces quemadas.
Rostros cansados, miradas apagadas
que ni sienten ni hacen sentir nada,
condenas y cientos de batallas,
no pueden fingir la mochila a sus espaldas,
cuatro décadas más una semana de años
y nadie me podría decir ayer
donde estaría mañana.
Cuando la noche estaba cansada
doce y un esquife llegan a la playa,
pares de raquíticas piernas en la arena se clavan,
¿Has visto a Mohamed?
una sirena se lo llevo al alba,
entre abrazos y lagrimas rezan por su alma,
mientras los hombres blancos
los engrilletan por la espalda.
Azules luces y trajes verdes
los encaminan hacia se soñado oasis
¡ESTAMOS EN ESPAÑA!
días más tarde, el que más suerte tuvo
descansa al lado de mi cama,
no duerme, no come, nunca dice nada,
llora en silencio a Mohamed
apretando contra su pecho
de su hermano la medalla,
nadie le podría decir ayer donde estaría mañana.