Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
No sé dónde estas,
si en tu cama refugiada, viendo pantalla con gente, colores, dolores, testimonios,
nuestros tus dolores nada frente a los de ellos.
Sin embargo quizás te abstraes,
te evades, te vas de donde estuvimos, tus recuerdos no dejas que se instalen,
que calen tu recuerdo de mí,
un par de meses, a veces un par de años, el tiempo se dilata, como mi corazón,
ese que no comprende y que encierro en un cerrojo de reojo todos los días,
intentando entender,
tratando de comprender tus razones, tus vectores, tus distantes caricias,
esas que desaparecieron cuando te internaste,
cuando todavía me recordaste,
cuando todo tenía que terminar, quizás para comenzar,
para iluminar tu vida, sin mí, sin ese corazón que late ahora despacio por ti,
quizás cursi, a lo mejor trillado, amenazado por esos vástagos guardianes de tu paz,
que tienen razón, o no la tienen,
no sé si entenderte, no sé si entenderme,
no sé si recuerdas, o todo lo dejaste al olvido,
ese misterio que nos protege,
que nos recoge y nos envuelve, y nos lleva a una tranquilidad merecida, tuya y mía,
pero no entiendo, no quiero entender tu silencio,
ese ausente silencio que recorre el barrio por el cual paso cuando voy a clase,
esas calles que fueron tuyas y mías, aunque fueron peligrosas,
hiriente, dañinas,
y solamente fueron eso?
¿Dónde estas?
Siento que en algun tiempo más te buscaré, quiero y merezco una explicación,
una palabra, o muchas,
algun vestigio de lo que fuimos, haya sido lo que haya sido, hayamos merecido no estar juntos,
protegiéndote,
cuidándote,
a veces amándote,
siempre queriéndote,
merezco tus palabras, no ahora, eso es obvio,
quizás no a esta hora,
ahora duermes, o ríes con otros,
quizás no vendrás nunca más,
pero te buscaré,
porque tuvimos algo intenso, más que hace veinte años,
y merecemos vernos,
por todo lo que tuvimos,
por todo lo que vivimos,
sin recelo, sin heridas, sin reproches ni derroches de enojo,
sin el oscuro lado de nuestras maneras y formas.
Por eso te pregunto: ¿Dónde estas? ¿Dónde vas?
Lejos de mí por ahora,
nada más.
si en tu cama refugiada, viendo pantalla con gente, colores, dolores, testimonios,
nuestros tus dolores nada frente a los de ellos.
Sin embargo quizás te abstraes,
te evades, te vas de donde estuvimos, tus recuerdos no dejas que se instalen,
que calen tu recuerdo de mí,
un par de meses, a veces un par de años, el tiempo se dilata, como mi corazón,
ese que no comprende y que encierro en un cerrojo de reojo todos los días,
intentando entender,
tratando de comprender tus razones, tus vectores, tus distantes caricias,
esas que desaparecieron cuando te internaste,
cuando todavía me recordaste,
cuando todo tenía que terminar, quizás para comenzar,
para iluminar tu vida, sin mí, sin ese corazón que late ahora despacio por ti,
quizás cursi, a lo mejor trillado, amenazado por esos vástagos guardianes de tu paz,
que tienen razón, o no la tienen,
no sé si entenderte, no sé si entenderme,
no sé si recuerdas, o todo lo dejaste al olvido,
ese misterio que nos protege,
que nos recoge y nos envuelve, y nos lleva a una tranquilidad merecida, tuya y mía,
pero no entiendo, no quiero entender tu silencio,
ese ausente silencio que recorre el barrio por el cual paso cuando voy a clase,
esas calles que fueron tuyas y mías, aunque fueron peligrosas,
hiriente, dañinas,
y solamente fueron eso?
¿Dónde estas?
Siento que en algun tiempo más te buscaré, quiero y merezco una explicación,
una palabra, o muchas,
algun vestigio de lo que fuimos, haya sido lo que haya sido, hayamos merecido no estar juntos,
protegiéndote,
cuidándote,
a veces amándote,
siempre queriéndote,
merezco tus palabras, no ahora, eso es obvio,
quizás no a esta hora,
ahora duermes, o ríes con otros,
quizás no vendrás nunca más,
pero te buscaré,
porque tuvimos algo intenso, más que hace veinte años,
y merecemos vernos,
por todo lo que tuvimos,
por todo lo que vivimos,
sin recelo, sin heridas, sin reproches ni derroches de enojo,
sin el oscuro lado de nuestras maneras y formas.
Por eso te pregunto: ¿Dónde estas? ¿Dónde vas?
Lejos de mí por ahora,
nada más.